martes, 10 de octubre de 2017

Vinculan el 6 a 0 de Argentina a Perú en 1978 con el Plan Cóndor

Fuente: mundod.lavoz.com.ar

Un ex senador peruano declaró ante el juez federal Norberto Oyarbide que las dictaduras militares de ambos países negociaron la liberación de 13 peruanos a cambio del resultado de aquel partido en el Mundial.

A pesar de que ya pasaron más de 30 años, el 6 a 0 a Perú en el Mundial de 1978 sigue siendo un tema latente en Argentina. Porque las sospechas siempre fueron grandes y porque las pruebas de que ese partido estuvo arreglado siguen siendo muy fuertes.
"Por primera vez, el testimonio de un sobreviviente del Plan Cóndor avala la teoría de que el resultado del partido en el que Argentina terminó goleando por 6-0 a Perú en el Mundial de Fútbol de 1978 fue un acuerdo entre las cúpulas militares de ambos países para mejorar la imagen de la dictadura, cuestionada por sucesivas violaciones a los Derechos Humanos", afirma este lunes una nota publicada por el diario Tiempo Argentino.
"El ex senador (peruano) Genaro Ledesma Izquieta declaró ante el juez federal Norberto Oyarbide que los 13 ciudadanos peruanos deportados ese año de forma ilegal por la dictadura de ese país tenían por destino ser desaparecidos en uno de los vuelos de la muerte. Su derrotero ilegal en el país, sumado a la presión internacional, habrían motivado un acuerdo para su expulsión de la Argentina, que tuvo como moneda de cambio el resultado de ese encuentro", agrega la nota.
La revelación, que agrega la novedad de los 13 peruanos detenidos, vuelve a reforzar la sospecha del arreglo y se suma al complejo edificio que se construyó a partir de investigaciones y testimonios de periodistas que investigaron el sucesos, y de protagonistas del famoso partido.
El periodista argentino Ricardo Gotta, que publicó en 2008 el libro "Fuimos campeones", no tiene dudas del arreglo. Su testimonio encaja en lo declarado por el ex senador peruano. "Logré reunir en el libro una decena de evidencias contundentes que apuntan a que hubo una operación que instaló dos escenarios: uno de miedo, de coerción. Y otro de corrupción, de soborno, al menos sobre algunos de los miembros de la selección de Perú", le dijo a Terra hace un par de años.
Sobre el acuerdo de las cúpulas militares, Gotta menciona un diálogo mantenido entre el dictador argentino, el general Jorge Rafael Videla, y su par peruano,Francisco Morales Bermúdez, a través de una radio argentina, minutos después del debut de Perú en el Mundial con una victoria 3-1 ante Escocia, en Córdoba el 3 de junio de 1978.
"General, quiero felicitarlo sinceramente por el triunfo que logró la selección que representa a su país, al que considero un triunfo latinoamericano", dijo Videla. "General, le agradezco la generosidad y todas las muestras de afecto que reciben mis compatriotas en su estada en tierra argentina. Estamos en deuda con ustedes", le respondió el peruano.
Gotta dice que esa deuda la terminaría pagando Morales Bermúdez con otro llamado telefónico días después, pero esta vez al capitán de Perú, Héctor Chumpitaz, horas antes del partido en el que Argentina precisaba ganar por cuatro goles y que terminaría 6-0.
El periodista argentino cuenta que, luego de hablar con Morales, Chumpitaz se reunió con todo el plante de Perú en su cuarto. "El presidente Morales Bermúdez me ha llamado. He recibido un nuevo llamado del señor presidente, sí... Me pidió nuevamente que los felicitara por el esfuerzo realizado hasta aquí y me advirtió que comprendía muy bien que los puntos que hemos perdido en los últimos partidos son contingencias del juego. Sólo eso...".
"¿Eso es todo?", preguntó uno de los jugadores. "No. Me trasmitió que desea que tratemos de vencer a la Argentina, pero que sabe muy bien lo difícil que es la misión que nos pide. Que nos manda un abrazo fraterno, más allá del resultado que obtengamos. Me dijo eso dos veces", asegura Gotta en su libro.
El otro extraño hecho de aquel partido fue la visita de Videla y de Chumpitaz y de Henry Kissinger al vestuario peruano antes del partido sólo para “saludar a los jugadores”, el pedido del DT, Calderón para que Perú jugara con su camiseta suplente (ese día, utilizó una roja) y así “no pasara vergüenza” y los sucesos previos al encuentro.
José Velásquez, que fue titular en aquel encuentro, negó que hubiera habido sobornos, pero sí aceptó que aquel día nada fue normal. "Recuerdo que un día antes del partido, Chumpitaz, Oblitas, 'Panadero', Cubillas, Sotil y yo le pedimos al DT Marcos Calderón que no pusiera a Quiroga, y él aceptó", declaró
“Pero luego, en el vestuario, después de que llegaran el presidente argentino (Videla) y el por entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, vimos que el técnico lo ponía. Nos sorprendimos".
Otro que ha seguido el tema al detalle es el periodista Ezequiel Fernández Moore, quien en una nota publicada en Terra, a fines de diciembre de 2007, escribió lo mismo: ese partido no fue normal. “Todavía tengo fresca la imagen de Juan Carlos Oblitas, otro integrante de aquella selección peruana, cuando le pregunté por ese partido en la tribuna de prensa del Estadio Azteca, el día de la inauguración del Mundial de México 86. ‘Ese partido no fue normal, en ese partido hubo cosas raras’, concedió Oblitas”.

Dinero sucio
Fernando Rodríguez Mondragón, hijo de y sobrino de Miguel Rodríguez Orejuela, capos del Cartel de Cali, publicó hace unos años un libro en que aseguró que esa organización narco aportó dinero para sobornar a Perú.
''De primera mano supimos cómo fue lo del partido Argentina-Perú. Mi tío Miguel habló con un grande del fútbol mundial y le confesó lo del dinero que hubo para arreglar ese partido para sacar a Brasil de la final'', declaró Rodríguez Mondragón a Radio Caracol, de Colombia, luego del lanzamiento del libro “El hijo del Ajedrecista 2”.
¿Argentina podría haber usado dinero del narcotráfico, vía Colombia, para sobornar a los jugadores? Según el periodista Gonzalo Guillén, en una nota publicada en el Miami Herald en diciembre de 2007, “estudiosos de la evolución del narcotráfico colombiano, célebre siempre por su afición al fútbol, consideran que el memorable triunfo de 1978 le abrió las puertas de Argentina a los capitales de la cocaína colombiana y debido a ello, por ejemplo, familias de mafiosos muertos han podido huir, establecerse en ese país y asumir el control de fortunas que llevaban años allá cuando ellos llegaron. Una de ellas es la de Pablo Escobar, cuya esposa y sus dos hijos se establecieron en Buenos Aires después de que el capo murió en un enfrentamiento con las autoridades en Medellín en diciembre de 1993”.
VIdeo: David Yallop Periodista inglés que en 1999 escribió el libro "Cómo se robaron la Copa"
Fuente El Comercio


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