martes, 29 de marzo de 2016

FRIEDRICH DER GROSSE (PARTE 1)

Federico II el Grande (de Hohenzollern; escrito en alemán: Friedrich II der Große) nace en Berlín el 24 de enero de 1712 y muere en Potsdam el 17 de agosto de 1786); tercer rey de Prusia1 (1740-1786) y que pertenece a la Casa de Hohenzollern. Hijo de Federico Guillermo I y Sofía Dorotea de Hannover y uno de los máximos representantes del despotismo ilustrado del siglo XVIII. Se le conoce por sus victorias militares y por su reorganización del ejército prusiano, sus tácticas y maniobras innovadoras, y por el éxito que obtiene en la Guerra de los Siete Años, pese a su situación casi desesperada, por lo que se le conoce ya en su época como Federico el Grande.

En su juventud, Federico está más interesado en la música y en la filosofía que en el arte de la guerra, lo que le enfrenta con su propio padre, Federico Guillermo I, al que se le conoce por su carácter autoritario, por lo que intenta escapar junto con su amigo, muy cercano, Hans Hermann von Katte. A ambos se les captura y juzga por el rey bajo la acusación de deserción, con tal resultado que Federico es obligado a presenciar la ejecución de su apreciado amigo Hans. Tras acceder al trono prusiano, Federico ataca Austria y se anexiona Silesia en las llamadas Guerras de Silesia. Al final de su reinado, Federico logra interconectar físicamente la totalidad de su reino, que anteriormente se hallaba dividido, mediante la conquista de territorios del Reino de Polonia, después de la primera partición de Polonia.

Como exponente del despotismo ilustrado, a Federico se le conoce por modernizar la burocracia y el servicio civil prusiano, y por llevar a cabo diversas políticas de carácter religioso, que abarcan desde la tolerancia hasta la opresión, en función de las circunstancias. Reforma el sistema judicial y hace posible que los hombres de origen no aristocrático puedan llegar a la judicatura o a los principales puestos burocráticos. Algunos críticos, sin embargo, recalcan que sus medidas son opresivas contra sus súbditos polacos conquistados. Apoya las artes y la filosofía, aunque al mismo tiempo emite diversas leyes de censura a la prensa.

Federico II muere sin descendencia y le sucede en el trono su sobrino Federico Guillermo II, hijo de su hermano menor. Es enterrado en su residencia favorita, el Palacio de Sanssouci, en Potsdam.

Federico II es conocido por varios apodos, tales como el rey filósofo , el rey músico (pues es un compositor y flautista nato), el rey masón o el viejo Fritz (escrito en alemán: „der Alte Fritz“), siendo la última palabra en acortamiento de su propio nombre. Llamado El Grande tras sus grandes hazañas militares (sobre todo durante la Guerra de los siete años de 1756 a 1763); conflicto que convierte a Prusia en una máquina de guerra, con lo que se duplican los territorios del reino.

Casi todos los historiadores alemanes del siglo XIX consideran a Federico como el modelo romántico del guerrero al que se le debe de dar gloria, ya que se le alaba su liderazgo, su eficiencia administrativa, su devoción al deber de gobierno y su éxito en construir una Prusia capaz de asumir un papel principal en Europa. Se mantiene como una figura admirada e histórica después de la derrota del Imperio Alemán en la Primera Guerra Mundial; así, el nazismo le glorifica como el líder alemán que precede a la figura de Hitler. Sin embargo, su reputación se vuelve mucho más desfavorable tras la caída del régimen nazi, tanto en la Alemania Oriental como en la Occidental.


Federico nace en Berlín el 24 de enero de 1712. A su padre (Federico Guillermo I) también se le conoce popularmente como el rey soldado, por su pasión por la milicia, que le lleva a desarrollar un fuerte ejército, que dirige por la famosa Guardia de Granaderos de Potsdam. Además, posee un violento temperamento, gobernando, además, Brandeburgo y Prusia con autoridad absoluta. En contraste, su madre es una mujer educada, carismática y muy culta, hija de Jorge I del Reino Unido.

El nacimiento de Federico es bienvenido por su abuelo, Federico I, con un poco más énfasis del habitual, pues dos de sus nietos habían fallecido a edad temprana. A la muerte de éste, en 1713, Federico Guillermo se convierte en el nuevo rey y Federico pasa a ser el príncipe heredero. El nuevo rey desea que sus hijos e hijas se eduquen como gente común y no como pertenecientes a la realeza, por lo que la educación de Federico se encomienda a una institutriz hugonote, con la que aprende simultáneamente francés y alemán.

Sin embargo, a pesar de que el deseo de su padre es que su educación sea enteramente religiosa y pragmática, Federico se inclina hacia la literatura francesa y otras inquietudes intelectuales. Con ayuda de su tutor, Jacques Duhan, Federico consigue una biblioteca secreta sobre poesía, literatura griega y romana, y filosofía francesa, de tres mil volúmenes, con la que suplementa sus lecciones oficiales. Además, se le anima por su madre y sus tutores para que mantenga correspondencia con filósofos de la Ilustración, lo que contrasta con su rechazo a la disciplina de la Corte y a las tradiciones militares prusianas.

Aunque Federico Guillermo, su padre, es un devoto calvinista, teme el propio dogma fundamental de ésta: la elección incondicional. Para evitar que este pensamiento cause problemas en la forma de pensar de su hijo, Federico Guillermo ordena que no se le enseñe nada relativo a las ideas del calvinismo, en especial que ni siquiera que se le mencione la palabra predestinación. Pese a que Federico resulta poco devoto, sí que termina por adoptar las mismas ideas calvinistas, pese a los esfuerzos paternos. Algunos historiadores consideran que pudo tomar esta deriva, precisamente, para contradecirle.


En 1732, la reina Sofía Dorotea, su madre, trata de acordar un matrimonio doble para Federico y su hermana, Guillermina de Prusia, con los herederos de la corona británica, la princesa Amelia y el príncipe Federico Luis de Gales, ambos hijos del rey Jorge II de Gran Bretaña. Sin embargo, por temor a una alianza entre Prusia y Gran Bretaña, el mariscal de campo Friedrich Heinrich von Seckendorff, también embajador austríaco en Berlín, soborna al Ministro de la Guerra prusiano, Friedrich Wilhelm von Grumbkow, y al embajador en Londres, Benjamin Reichenbach, dedicándose ambos a contaminar las relaciones entre los dos países. Federico Guillermo, su padre, finalmente propone condiciones tan gravosas para el Reino Unido (tales como la entrega del ducado de Jülich o el Estado de Berg), que, al final, la propuesta matrimonial no llega a buen término.

Federico encuentra una aliada en su hermana Guillermina, con quien mantendrá una estrecha relación durante toda su vida. A sus 16 años, Federico establece también una estrecha relación con su paje de 13 años, Peter Karl Christoph Keith. Guillermina, a su vez, llegaría a decir que los dos "(...) pronto se han vuelto inseparables. Este Keith es inteligente, pero sin educación. Sirve a mi hermano con absoluta devoción y le mantiene informado de todas las acciones del rey."

Cuando cuenta con 18 años de edad, Federico conspira para huir a Inglaterra junto con su también confidente, el teniente Hans Hermann von Katte, y otros jóvenes oficiales del ejército. Cuando su padre, con su séquito real, se encuentra en las cercanías de Mannheim, en el Electorado del Palatinado, Robert Keith (el hermano de Peter, su paje) tiene un repentino ataque de arrepentimiento, en el que delata a los conspiradores y suplica al rey Federico Guillermo su perdón, el 5 de agosto de 1730. A Federico y Katte se les arresta y encarcela en Küstrin, bajo cadena perpetua. 

No obstante, al tratarse de oficiales del ejército que intentan huir de Prusia hacia Gran Bretaña, su padre Federico Guillermo les acusa de deserción y traición, por lo que le amenaza (aunque sea su heredero) con la pena capital, llegando a considerar la opción de obligar a Federico a renunciar a la sucesión en favor de su hermano, Augusto Guillermo de Prusia, aunque ninguna de esas dos opciones es fácilmente defendible ante la Corte Imperial del Sacro Imperio Romano Germánico.Entonces, el rey obliga a Federico a presenciar la decapitación de uno de sus confidentes, Katte, en Küstrin, el 6 de noviembre de 1730, lo que le provoca finalmente a Federico un desmayo, sufriendo alucinaciones durante los siguientes dos días.

Federico recibe el perdón real y se le libera de su celda el 18 de noviembre de 1730, aunque se mantiene su privación del rango militar. Sin embargo, el 20 de noviembre, en lugar de retornar a Berlín, a Federico se le obliga a permanecer en Küstrin y a comenzar un riguroso plan de educación en administración y gestión del Estado. Las tensiones se suavizan un poco cuando Federico Guillermo le visita un año después, recibiendo Federico autorización para viajar a Berlín con ocasión de la boda de su hermana Guillermina con Federico III de Brandeburgo-Bayreuth, el 20 de noviembre de 1731. El príncipe heredero vuelve a Berlín tras liberársele de su tutela en Küstrin, el 26 de febrero de 1732.

Federico Guillermo considera casar a Federico con Ana Leopóldovna de Mecklemburgo-Schwerin, sobrina de la emperatriz Ana de Rusia, pero su plan recibe la ardiente oposición del príncipe Eugenio de Saboya. El propio Federico propone el enlace con María Teresa de Austria, a cambio de renunciar a la sucesión. En su lugar, el príncipe Eugenio persuade a Federico Guillermo, su padre, a través de Seckendorff, de que el príncipe se case con Isabel Cristina de Brunswick-Bevern, hija de Fernando Alberto II de Brunswick-Wolfenbüttel, una mujer protestante emparentada con los Habsburgo. A pesar de que Federico escribiera a su hermana que no es de su agrado aquella mujer, al decir que "no puede haber ni amor ni amistad entre nosotros", sopesando incluso el suicidarse, finalmente tuvo lugar su boda el 12 de junio de 1733. 

Tiene muy poco en común con su esposa y considera ese matrimonio como un ejemplo de la interferencia política de Austria en Prusia, que se considera como una lacra que se mantiene desde el año 1701. Tan pronto como Federico se hace con el trono en 1740, aleja a Isabel, su esposa, de su corte en Potsdam, habilitando para ella el Palacio de Schönhausen y unos apartamentos en el Palacio Real de Berlín. Federico nombra heredero a su hermano Augusto Guillermo, al no tener hijos propios con su esposa. Pese a todo, su mujer permanece devota a su persona.

Federico es readmitido en el ejército prusiano con el rango de coronel del Regimiento von der Goltz, estacionado cerca de Nauen y Neuruppin. Cuando Prusia aporta un contingente de tropas para ayudar a Austria en la guerra de sucesión de Polonia, Federico estudia y aprende bajo el mando del príncipe Eugenio de Saboya, durante la campaña contra Francia en el Rin. Federico Guillermo, en esa época, se encuentra débil a causa de la gota, y otorga a su hijo el uso del palacio de Rheinsberg, al norte de Neuruppin. Allí Federico reúne un pequeño número de músicos, actores y otros artistas, entre ellos, Voltaire. A este último le envía en 1740 un poema acerca de uno de los aspectos de la sexualidad humana, como es el orgasmo, para mostrarle que un prusiano podía tener sentimientos tan intensos como los de un europeo del sur. Pasa su tiempo leyendo, asistiendo a escenificaciones teatrales y componiendo y escuchando música, en la que luego recordará él como una de las épocas más felices de su vida.

En aquel entonces, a las obras de Nicolás Maquiavelo, entre las que destaca El Príncipe, se las considera, aún por él, como una guía para el comportamiento de un rey. En 1739 publica su obra Anti-Maquiavelo, en la que refuta a Maquiavelo y aboga por una mayor exigencia moral para los gobernantes. Se publica de forma anónima en 1740, pero Voltaire, uno de sus conocidos, la distribuye en Ámsterdam con mucho éxito. Los años en que Federico se dedica a las artes en lugar de a la política terminan abruptamente en 1740, con la muerte de Federico Guillermo y su ascenso al trono de Prusia.

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