viernes, 8 de abril de 2016

DEUTSCHE WELLE: Fujimorismo vs. antifujimorismo, más otros apellidos del pasado

Se diría en Perú que todo gira este domingo en torno al apellido Fujimori. Pero hay también otros antiguos conocidos. Nueva en estas lides es, en cambio, Verónika Mendoza.

Se diría en Perú que todo gira este domingo en torno al apellido Fujimori. Pero hay también otros antiguos conocidos. Nueva en estas lides es, en cambio, Verónika Mendoza.

Keiko no lo ha tenido fácil en la contienda. “La mochila del apellido pesa mucho“, afirmaba ante una nube de periodistas, poco antes de la concentración final ante el Estadio Monumental de Lima. Ha invertido buena parte de su campaña en distanciarse de un padre que cumple 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad y corrupción y de cuyo autogolpe se cumplieron en esta semana preelectoral 24 años, lo que desembocó en marchas multitudinarias por todo el país “anti Keiko”.

No es fácil distanciarse, cuando además su discurso se apuntala en propuestas como la construcción de 20 cárceles adicionales, algunas a 4.000 metros de altura, ya que la lucha contra la inseguridad y la delincuencia es eje central de su programa.

La “V” de Verónika

“Vero, Vero, Vero”, gritaban decenas de miles de voces, también en el cierre de campaña de Lima, en la Plaza 2 de Mayo -alusiva a la independencia contra el poder colonial español-. Para el Frente Amplio, todo parece definirse en la letra “V”: por “victoria“, por “venceremos”, por “valiente” y por supuesto por Verónika.

El segundo apellido de la candidata izquierdista es Frisch y parece predestinada, también por edad, a aportar algo de frescura a una elección dominada por nombres del pasado: Fujimori, más el exministro Kuczynski y los expresidentes Alejandro Toledo y Alan García, que también figuran entre los candidatos, aunque sus opciones se den por descartadas en los sondeos.

Elecciones sufridas

Cierre de campaña electoral en Perú

“Las elecciones ajenas se disfrutan; las elecciones propias, se sufren”, decía el presidente del Jurado Nacional Electoral (JNE), Francisco Távara Córdova, en su saludo a los observadores internacionales presentes en Lima. No era una ironía para romper hielo, sino una alusión al término “semidemocracia” con que definió a Perú el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, a las exclusiones de varios candidatos ya en la ronda final -el economista Julio Guzmán y el empresario César Acuña-, así como a las apelaciones que el JNE seguía estudiando a días de los comicios.

“Estamos atados a una ley inoportuna, dictada en enero por el legislativo, que nos obliga a estas perturbaciones”, comentó Távara Córdova, en declaraciones a DW. Se refiere a la ley 30414, en vigor desde el 17 de enero, que ha “encorsetado” el proceso en un cronograma “atípico”, dice.

El JNE ejerce de anfitrión para una serie de misiones de observadores internacionales, mientras que el director de Observación de la OEA, Gerardo de Icaza, trata de limar, sobre el terreno, las asperezas enviadas por Almagro vía twitter, tras una reunión con el excluido Guzmán.

La OEA desplegará el domingo 79 observadores por todo el país, invitada formalmente por Perú, pero convertida en una presencia incómoda para las autoridades electorales.

“Nosotros estamos aquí para acompañar el proceso, no para evaluar“, afirma el jurista y senador colombiano Horacio Serpa, jefe de la misión de UNASUR, como si quisiera contribuir a que Távara Córdova sufra menos y disfrute más de su domingo electoral.


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