viernes, 8 de abril de 2016

PERÚ: CONCLUSIONES DE LA SIP SON CIERTAS

Por Hans-Peter Firbas

Desde hace un buen tiempo, quien suscribe, ha enfrentado duros problemas por denunciar diferentes actos de corrupción que me han tocado vivir personalmente. La Sociedad Interamericana de Prensa SIP, en su reunión que se realiza en Punta Canas, República Dominicana, ha concluido justamente en que este es el principal mal que le toca al periodista en Perú.

Tener la valentía de denunciar a la corrupción, sea cometida por autoridades del gobierno, por empresas o particulares es meterse en camisa de once varas. Si no son asesinados, amenazados o golpeados, muchos de nosotros simplemente somos despedidos de nuestro centros de labores por cometer el grave delito de dar a conocer malos manejos vengan de donde vengan.

Como comunicador social y asesor en diferentes labores encomendadas durante los últimos años nos ha tocado ser testigos de conductas inadecuadas, enmarcadas dentro del código penal o simplemente actitudes fuera de la ética profesional. Por suerte, lo que denunciamos en su debida oportunidad han sido hechos considerados como no graves ni de magnitud, pero al final de cuentas se escaparon de los límites de la ética y algunos de ellos sí ilegales.

Ahora bien, tenemos dos posibilidades. Quedarnos callados o ponerlos sobre la mesa. A pesar de un sin número de consejos de amigos sobre cuál camino debo tomar, siempre decidí por el que consideraba el correcto, aunque Perú es hace unos buenos años un país que se comporta en todas sus esferas rodeado de corrupción, coimas y sociedades entre personas y empresas para cometer faltas reñidas contra la moral, la buena conducta y también consideradas como no legales.

Hemos perdido varios trabajos, por renuncias o despidos. Pero repito, por suerte, en asuntos nada comprometidos con intereses importantes para el país. No nos han golpeado, ni tampoco nos han tratado de asesinar, pero sí hartas amenazas e injustas medidas laborales. Sin embargo, a pesar de sustanciales crisis económicas por las que el Grupo Firbas ha transitado, no me arrepiento de cada una de las denuncias efectuadas en mis años dedicados a mi función de comunicador social.

Ahora último pude confirmar uno de mis artículos de opinión escrito hace tiempo sobre la relación entre las empresas, los medios de comunicación y sus respectivas agencias de asesoría en este rubro. El Grupo Firbas seguirá adelante y honrará la historia de nuestra familia, que desde el año 1500 con Simon Firbas Ritter von Husinec, ha estado compuesta por hombres honrados, llenos de conocimientos en diferentes profesiones, que los utilizaron para el bien de sus prójimos y de su nación.



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