miércoles, 1 de junio de 2016

EDITORIAL: PERÚ UN PAÍS QUE SE PUDRE DE CORRUPCIÓN

Por Hans-Peter Firbas

La primera imagen política que aparece en mi vieja mente es cuando el 3 de octubre de 1968 vi en la televisión -cuando apenas tenía siete años- las noticias sobre el golpe de estado del General Juan Velasco Alvarado contra el Presidente Fernando Belaúnde Terry.

A pesar de mi corta edad, ya aparecían mis primeros síntomas de comunicador social. Pocos años después, el 10 de septiembre de 1973 el general Augusto Pinochet hacía lo propio en Chile con el Presidente Salvador Allende. En 1973 Juan Domingo Perón tomaba las riendas en la República Argentina. Alfredo Strössner gobernaba Paraguay a su antojo y el 27 de junio de 1973 Juan María Bordaberry disolvió el parlamento en Uruguay y tomó a la fuerza la presidencia de su país.

En Bolivia Hugo Banzer ejercía una dictadura comparable a la de sus vecinos. Podría seguir y seguir, pero creo que comencé demostrando lo que quería. Ninguno de los países nombrados, al igual que la mayoría en este planeta, no logran aún entender dónde se encuentra el verdadero valor, la verdadera joya, el tesoro más grande de cada nación. Hasta hoy en día, inclusive en estas elecciones presidenciales en Perú no existe ningún candidato y prácticamente ningún congresista que actuarán en los próximos cinco años dentro de las normas legales y éticas.

Un sabio alemán dijo en 1940: "la democracia es la posibilidad que tiene el pueblo de expresar sus opiniones, pensamientos y deseos. Pero ¿quién educa, pone en claro las cosas y fija lo que realmente el pueblo busca? En estos países lo que manda es el dinero, el capital. Un grupo de personas que posee inmensas fortunas son más o menos independientes. Pero se encuentran en una economía aparentemente libre, una economía mal llamada democrática."

"Lo primero que construyen es su propia prensa o comprar los medios de comunicación. La democracia falsa habla de libertad de prensa, cuando cada accionista, propietario o dueño de ellos son los que ponen el dinero de los poderosos y son dictadores de los contenidos que día a día nos ofrecen. Si un periodista sale de su camino ordenado es inmediatamente despedido. Cada uno de los trabajadores de dichos medios son esclavos de las órdenes y reglas que ellos determinan."

"Esa prensa manipula la opinión pública gracias a los partidos políticos que con sus grandes sumas de dinero se adueñan de ella. No hay diferencias entre un partido y otro. Creo que cada uno de ustedes no vislumbra o no es parte de la riqueza y de una vida holgada. Casi todos se encuentran en problemas económicos, de salud, de educación, alimentación y ni siquiera pueden acceder a lo mínimo indispensable,"

Ese señor en un discurso señalaba que las diferencias sociales son extremas. Riquezas inimaginables, pobrezas inimaginables, Y nunca resuelven los principales problemas. "Países que tienen los mayores recursos mineros y su gente ni puede vestir una ropa decente, Poseen alimentos de sobra, pero no pueden satisfacer el hambre de su pueblo. No pueden terminar con el desempleo. Pero ellos son importantes, porque defienden y crean la llamada democracia. Sólo les interesa el pueblo cuando hay elecciones por los votos que necesitan."

"Tenemos una idea muy diferente de la economía. La capacidad del pueblo, del trabajador, de la inteligencia de nuestros sabios, La mano de obra y el cerebro de cada uno de los ciudadanos de este país." Quisiera trasladar estas palabras, estas frases a nuestra realidad. Somos una nación manipulada por los medios de comunicación, que se venden al mejor postor. El que paga más es el mejor. Pinochet fue financiado por El Banco de El Vaticano para tumbarse a Allende. Velasco por los rusos. Perón por los nazis que escaparon de Alemania, entre ellos el mismísimo Adolf Hitler. Strössner, Banzer y los demás por capitales de afuera.

Lo mismo pasa en Perú. No importa quién sea presidente, quién sea ministro o congresista. El pueblo manda y debemos educarnos para que el verdadero pueblo tome el poder y arrojar esa prensa corrupta que se prostituye por unas monedas. Solamente cada uno de nosotros, cada ciudadano, cada hombre o mujer de Perú que se preocupe en su país, en su gente, antes que en ellos mismos harán realidad un cambio. Mande quien mande, el tesoro es el pueblo. Somos los dueños de la riqueza y ya es hora de usarla.







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