domingo, 10 de julio de 2016

LA VERDAD DE PERÚ EN LA GUERRA DE LAS MALVINAS

Por Hans - Peter Firbas

2 de Mayo 1982. El Presidente de Perú Fernando Belaúnde toma una decisión histórica: apoyar a Argentina con todo en la Guerra de Las Malvinas. Esta es una historia.

BELAÚNDE: “EL PERÚ ESTÁ LISTO PARA AYUDAR
A ARGENTINA CON TODOS LOS RECURSOS QUE NECESITE”

El 2 de mayo de 1982, el día nefasto en el que el Crucero Belgrano de Argentina fue hundido por el submarino atómico de Gran Bretaña HMS ‘Conqueror’, el Presidente de Perú Fernando Belaúnde Terry se habría reunido con el contralmirante Roberto Nolla y el general Héctor Iglesias, representantes de las Fuerzas Armadas Argentinas y del jefe del gobierno militar argentino, Leopoldo Galtieri, con presencia del embajador argentino en el Perú, Luis Sánchez Moreno.

Belaúnde había tomado una decisión histórica. Apoyar a Argentina al 100%, llegando al extremo de hilar una triangulación en negociaciones de armamento para que Israel le venda a Perú y este a su vez lo traslade a Argentina. Belaúnde firmó un cheque en blanco. "Lo que pidan se lo daremos".

‘LOS RABINOS DE LAS MALVINAS’

El apoyo peruano a favor de la justa causa argentina llegó a niveles nunca antes registrados en el mundo, porque conforme lo han divulgado historiadores argentinos, uno de ellos Hernán Dobry, en su libro “Los rabinos de las Malvinas”, Perú firmó órdenes en blanco de compra de armamento para que Argentina adquiera en Israel las armas en las cantidades que necesitase.

Este país, en una inteligente transacción aprobada por el primer ministro Menajem Begin e igualmente en clara adhesión a Argentina, satisfizo los pedidos entregando armamento en barcos pintados con los colores peruanos, para enviarlos al teatro de operaciones, previa escala en Perú.

Dobry revela que hubo otra operación de triangulación de compra de armas en Israel para Argentina, consistente en 23 aviones Mirage 3-C, fabricados en la década del ‘70 y que habían peleado en la “Guerra de los Seis Días”. Las naves fueron pintadas con insignias peruanas para que no se piense que iban para Argentina y los barcos argentinos que los recogieron también fueron pintados con banderas peruanas. Las naves no llegaron a usarse por falta de equipos.

“Se les dio lo que se podía. Pidieron aviones Mirage, Sukhoi, submarinos, buques, misiles, entre otras armas, y no se les envió los Sukhoi, pues el Perú era el único que los tenía en la región, e iba a quedar en evidencia que estaba ayudando a Argentina”, ha narrado en una entrevista periodística a un medio local el congresista Víctor Andrés García Belaunde, quien en 1982 se desempeñaba como secretario general del despacho del presidente Belaunde.

EN BUSCA DE EXOCET

La primera ministro británica, Margaret Thatcher, al borde de un ataque de nervios, ante la devastación que causaban a su Armada los Mirage V y Exocet peruanos, que en ese momento no se conocían sus verdaderas procedencias, presionó al primer ministro de Francia, Francois Mitterand, cuyo país era el fabricante de estas mortíferas armas, para que le entregue las claves de los Exocet, con el fin de inutilizarlos electrónicamente, bajo la amenaza de lanzar una bomba atómica sobre la ciudad argentina de Córdoba.

Mitterand no cedió porque en ese momento a Argentina solo le quedaba un Exocet y los que posteriormente usó eran peruanos y no argentinos y esto no lo sabía Francia.

La devastadora respuesta argentina al hundir siete naves británicas y dañar gravemente a otro tanto, incluido el portaaviones “Hermes”, agotó su parque de “Exocet” y otros misiles, por lo cual movilizó a su diplomacia y contra inteligencia para conseguirlos preferentemente en Francia, país que le había congelado la entrega de un lote de nueve “Exocet” en el marco de un contrato de venta de 14, de los cuales solo llegó a entregarle cuatro antes de la guerra.

La única alternativa que quedaba era obtener un lote de “Exocet” que Francia tenía pendiente de entregar al Perú y que éste al recibirlos, en una encubierta negociación de triangulación, debía enviarlos a Argentina. Pero la operación fracasó por la infidencia de un agregado militar argentino en Francia que tuvo la absurda y estúpida ocurrencia de preguntar a uno de los fabricantes franceses: “¿Cómo va lo de los Exocet para el Perú?”

Los fabricantes congelaron el suministro de estos misiles al Perú.

Luego vino la vergüenza de venderles armas a Ecuador, cuando estaba en guerra con Perú. ¡Viva Menem!

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