viernes, 12 de agosto de 2016

CONFINAMIENTO DE ALEMANES....PARTE 7

Si comparamos los tres grupos que fueron objeto de erradicación, se pone en evidencia que el confinamiento tenía el propósito de proteger a la sociedad estadounidense ‘auténtica’ del peligro de extranjeros que no cuadraran dentro las fronteras de esta nación. La mayoría de publicaciones pintan la década de 1940 como una época de patriotismo explosivo, en la cual tanto el gobierno de EEUU como el reclamo de la gente exigía ‘ciento por ciento de lealtad estadounidense’. Tratándose de un momento de guerra total, estaba en juego la propia supervivencia de Estados Unidos. 

A fin de proteger al país, era necesario reforzar los límites entre quienes calificaban como parte de la sociedad estadounidense y quiénes no calificaban. Las personas extranjeras residentes, cualquiera fuera su raza o el color de su piel, quedaban irrevocablemente fuera de la sociedad estadounidense. Su falta de ciudadanía, significaba por definición que su identidad cultural y sus lealtades políticas radicaban en otras naciones y no en EEUU. Era imposible determinar sus motivos para residir en Estados Unidos. 

Muchos historiadores señalan que los extranjeros italianos raramente solicitaban la ciudadanía estadounidense porque abrigaban la esperanza de mantenerse leales, tanto a Estados Unidos como a Italia. De manera parecida, la mayoría de personas niponas no solicitaron ciudadanía antes de su confinamiento. Y en los ojos del gobierno de EEUU, su no participación activa en la sociedad civil estadounidense significaba que esos extranjeros no eran auténticos estadounidenses. La doble nacionalidad e identidades múltiples se consideraban una contradicción de términos. 

Una persona residente en EEUU era, o un estadounidense leal, o un extranjero potencialmente peligroso. Después de estallar la guerra total, las personas extranjeras de ascendencia germana, italiana y japonesa eran redefinidas como nacionalidades enemigas. A fin de proteger la seguridad nacional estadounidense, el gobierno consideraba un medio de auto-preservación apuntar a personas extranjeras que residían en el país sin hacer demostración de lealtad a Estados Unidos desplegando una ciudadanía o naturalización activa. Fue la ‘extranjeridad’ y la falta de ‘estadounidismo’ de extranjeros enemigos, más bien que la ascendencia racial, lo que hizo pasible a esa gente de confinamiento.

El impulso a proteger a Estados Unidos de extranjeros enemigos contribuye a explicar por qué el gobierno decidió confinar ciertas poblaciones como lo hizo. Mientras que EEUU aceptaba a las personas germanas e italianas de ciudadanía estadounidense que demostraran estar fuertemente asimiladas a la identidad nacional estadounidense, el gobierno puso su mira en casi todos los germanos e italianos para ser investigados, arrestados y posiblemente confinados o expulsados. Su raza por sí sola no justificaba su confinamiento, aunque sí su falta de ciudadanía. 

Cuando se compara la cantidad de personas alemanas confinadas (10.905) con el número de personas germanas de ciudadanía extranjera (314.105), es evidente que el gobierno de EEUU estaba más preocupado por pacificar las poblaciones ‘no estadounidenses’ con identidades nacionales ambiguas que en erradicar razas peligrosas (Krammer, ix y Riley, 173). La ‘autoctonofilia’ también ayuda a explicar por que judíos fugados del Tercer Reich fueron confinados junto con gente germana extranjera. Lo que le importaba al gobierno de EEUU no eran las identidades raciales de las personas germanas confinadas, sino el hecho de que tanto judíos como germanos eran extranjeros sin ciudadanía estadounidense, integrantes de nacionalidades enemigas sin servicio verificable a favor de EEUU. En cuanto a la población italiana, el grupo inmigratorio más numeroso en Estados Unidos, la situación era similar. 

Casi nunca se erradicó a personas ítalo-estadounidenses que demostraran responsabilidad cívica como ciudadanos estadounidenses. Sin embargo, la mayoría de las publicaciones, señalan que el gobierno de EEUU arrestó o mantuvo bajo vigilancia a más de 600.000 personas de ascendencia italiana extranjeras que residían en Estados Unidos. Fue la tendencia de más del 42 por ciento de extranjeros italianos de no procurar su ciudadanía estadounidense lo que les hizo pasibles de confinamiento, y no su etnicidad por sí misma (Fox, 1990, 8).

El caso de la población nipona fue muy distinta. A diferencia de la gente germana e italiana, por lo menos el setenta por cierto de personas japonesas confinadas no eran extranjeras, contaban con ciudadanía estadounidense. Sin embargo, no se puede sacar la conclusión de que la población nipona fuera indiciada indiscriminadamente, como producto de una actitud discriminatoria de la población blanca estadounidense contra la asiática. De las 120.000 personas japonesas en confinamiento, el setenta por ciento (aproximadamente 84.000) tenía ciudadanía estadounidense. 

Sin embargo, muchos estudios sobre los campos de internación indican que más de 42.000 infantes fueron erradicados junto con sus padres (Dickerson, 139). Ya que la niñez nacida en Estados Unidos era automáticamente ciudadana, significa que solo unas 42.000 de las 126.948 personas de ascendencia nipona en Estados Unidos eran adultos naturalizados. Dicho de otra manera, la mayoría de personas niponas adultas eran extranjeras. En comparación con la población germano-estadounidense y la ítalo-estadounidense, el gobierno de EEUU tenía mucho menos evidencia para aceptar la comunidad japonesa dentro de los límites de la identidad nacional estadounidense. 

Era mucho más fácil para el gobierno considerar a la población japonesa en general como una comunidad foránea en comparación con las millones de personas de etnia germana e italiana que ya estaban integradas en la sociedad estadounidense. En momentos de guerra total, la ambigüedad de su identidad japonesa las constituía en un riesgo para la seguridad que podría minar a Estados Unidos. El programa de internación estaba diseñado para corregir ese problema separando a auténticos estadounidenses de extranjeros que no procuraban activamente la consecución de ciudadanía estadounidense.

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