jueves, 15 de diciembre de 2016

Barack Obama: "Si fuera alemán, votaría a Angela Merkel"



CARMEN VALERO
Berlín
@carmenvalero20

17/11/2016 21:32

Cuando el presidente Barack Obama viajó a Alemania el pasado abril para inaugurar la feria industrial de Hannover abogó por una "Europa unida y democrática" capaz de afrontar "los desafíos del mundo global en materia económica, migratoria y de seguridad". Fue un discurso europeísta bajo los nubarrones del 'Brexit' y una crisis de refugiados sin parangón desde la II Guerra Mundial. "Estados Unidos necesita una Europa fuerte", dijo.

Obama ha vuelto a tierras germanas para despedirse de Europa tras un mandato en la Casa Blanca de ocho años y de quien afirma ha sido su "socio internacional más estrecho", la canciller Angela Merkel, por quien dice que "votaría si fuera alemán y ella decidiera optar a la reelección". Pero Obama, a diferencia de su viaje anterior, ha traído en la maleta un discurso europeísta más tibio y referencias a una desconexión con el Reino Unido "transparente y sin fricciones".

El alegato de Obama en esta ocasión ha sido a favor del respeto a los principios democráticos, por una globalización con rostro humano, el libre comercio y la asociación transatlántica. Y para pedirle a los socios europeos que den tiempo a su sucesor a pasar del "modus electoral al modus de gobierno" o, lo que es lo mismo aparcar la retórica populista para subirse a la realidad del "Despacho Oval".


"Soy prudentemente optimista respecto a mi sucesor porque durante la transición al modo de presidencial descubrirá que las demandas y responsabilidades del cargo por parte de los ciudadanos y del resto del mundo son extraordinarias y no se pueden tomar a la ligera", afirmó Obama en una rueda de prensa conjunta con Merkel.

Añadió que si Trump no ejerce "con seriedad y concentración" el cargo para el que ha sido elegido tras una campaña "no convencional" le llegarán los problemas y "no permanecerá mucho tiempo en el puesto".

Y es que Trump ha sido en ausencia el protagonista de la última gira por el viejo continente de Obama, el comensal no invitado al banquete de halagos que se han proferido Obama y Merkel durante el encuentro mantenido hoy en Berlín, y al que mañana se sumarán la primera ministra británica, Theresa May; el italiano, Matteo Renzi, el francés François Hollande, y el español, Mariano Rajoy, con quien la canciller mantendrá tras esta "minicumbre" una reunión bilateral.

Obama y Merkel, como harán mañana con los líderes convocados a una despedida que la canciller calificó de "triste" aunque "somos políticos y el cambios es pilar de la democracia" hablaron de los temas obligados: La lucha contra el terrorismo yihadista, Siria, Ucrania y la OTAN. Pero hubo algunas novedades incluso en semántica.

Obama se refirió a Rusia como una "potencia mundial" y no como "poder regional" aunque mantuvo sus críticas al admirado por Trump presidente Vladimir Putin e incluso abogó por mantener más allá de su legislatura las sanciones a Moscú mientras no cumpla los acuerdos de Minsk.

Merkel, por su parte, se comprometió ante lo que pareció ser el viaje de un presidente demócrata obligado a hacer de telonero de un populista electo, a incrementar la aportación de Alemania a la OTAN, pues su gobierno, dijo la canciller ha "entendido" los mensajes de Washington (o del nuevo presidente electo) en esa dirección y empezado a reaccionar".

Además de palabras, la ya nostálgica sintonía entre Merkel y Obama ha quedado sobre papel. En un artículo conjunto publicado por el semanario 'Wirtschaftwoche' ambos defienden la lucha contra el cambio climático y el acuerdo de libre comercio entre EEUU y la UE ( TIPP), acuerdo que a Obama le hubiera gustado firmar y cuyo futuro es con el proteccionista Trump más incierto que nunca.

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