jueves, 29 de diciembre de 2016

UN IMPERDONABLE DELITO CONTRA LOS MÁS HUMILDES DE MI PAÍS

Mi padre, el Doctor Johann Heinrich Firbas, escribió en 1987 su libro ‘ALIMENTACIÓN Y VIDA’. Me animé a redactar este artículo para alertar a la gente humilde de mi país, mucha de ella pobre en su economía y en su educación. Sin el mínimo conocimiento sobre salud acuden a centros médicos administrados por charlatanes, quienes cometen uno de los delitos más graves contra los derechos humanos.

Engañar a gran parte de la población peruana, abusando de su ignorancia para enriquecerse sin importarles en lo más mínimo la enfermedad o el mal que padece. Lo único que buscan es quitarles el poco dinero que tienen, utilizando una serie de procedimientos cautivadores para que los pacientes les tengan confianza. Estos actos deberían ser considerados como de lesa humanidad, debido a que cientos de personas terminan asesinadas por ellos.

La proliferación de estos desalmados en Perú, me puso en alerta para denunciarlos. Trafican con la salud de los más necesitados. Buscaré, como periodista de investigación, iniciar una guerra frontal contra cada uno de ellos. Gracias al ejemplo de un excepcional científico, de quien aprendí mucho, alemán de nacimiento, siempre me inculcó que la satisfacción más enorme que puedo sentir es darles una mano a mis compatriotas.


Sin ser médico ni bioquímico, pero con la suficiente experiencia aprendida de él sobre los adecuados procedimientos que debe seguir cada enfermo para que haga lo correcto y no se deje robar por malditos que trafican con su salud, es que escribo esta nota. Aprovecharse de la pobreza económica y educativa de mis conciudadanos será mi nueva lucha para identificarlos uno por uno y ponerlos en poder de la justicia.

El hecho clave en el tema de la salud es la alimentación y la nutrición, para evitar un sin número de enfermedades. Una alimentación equivocada con seguridad le va a traer un mal y luego acudirá para recibir ayuda y ser sanado por esos charlatanes -médicos o no- que le prometen una pócima mágica. Le quitarán su dinero, no mejorará y posiblemente acaben con su vida.

Con profundo dolor, veo cómo cada día miles de mis compatriotas ponen sus vidas en manos de estos diablos, que sólo desean su dinero. La ejemplar conducta que tuvo mi padre, su completo desprendimiento de poder, de amasar fortuna y dedicar décadas de su existencia sólo para servir a sus prójimos sin ningún interés económico y menos pedir algo a cambio, me obliga a asumir esta gran responsabilidad de seguir su legado.

En esta nota usted tendrá una orientación para corregir sus males y acudir al lugar adecuado, pero piense antes, que es vital una correcta alimentación y nutrición. De esta forma, evitará contraer algún mal o si ya lo padece, lo podrá superar, pero es mejor evitarlo. El haber estado cerca de él, escuchar su sabiduría durante décadas, me permite colaborar en este delicado asunto.

Lo primero, si requiere atención médica por un problema con su salud, es comprender que la medicina naturista o alternativa tiene sus limitaciones. Ambos rubros están llenos de malditos, que esperan incautos pacientes. Sobre la medicina naturista es indispensable que usted sepa que es más preventiva que curativa. Sin embargo, puede mejorar y hasta sanar, pero solamente un profesional, que actúe respetando su juramento hipocrático, puede lograrlo.

Es sencillo identificar a los estafadores. Su principal característica radica en hacerse pasar por seguidores de Nuestro Señor. Lo reciben con música religiosa y lo atienden con una abrumadora cortesía y bondad. No pocos no son médicos. Usted lo trata como doctor y aunque no lo sea no lo corrige. Confirme si es profesional. Lo penoso es que verdaderos médicos se asocian a ellos para formar una banda de mafiosos.

Recuerde que la fabricación de pócimas mágicas, de productos que le ofrecen el cielo, es realizada bajo condiciones inaceptables y contienen basura. Si acude a un centro médico y un doctor le receta una de esas pócimas no reconocidas legalmente como un fármaco y encima es comercializada en el mismo lugar donde lo atiende, es el primer indicador que será engañado.

El Colegio Médico de Perú, dicta en sus normas de ética y comportamiento profesional a sus miembros, la prohibición de recetar cualquier producto que no sea un fármaco producido en un laboratorio. Además, esos presuntos líquidos o polvos curativos no requieren receta. Estamos frente al segundo dato, que debe considerar como una advertencia.

Si el médico que lo atiende le pide un previo análisis de sangre empezó bien. Mi padre siempre me decía que la sangre es donde muchas veces se encuentra la información requerida para detectar su problema. El hígado, los riñones, el corazón, los pulmones, el estómago, el cerebro, el páncreas, en fin, las partes que componen su cuerpo, están estrechamente relacionadas con la sangre. Ella nos notificará sobre sus niveles en varios aspectos.

El análisis de sangre es la más importante herramienta para que el médico llegue a un correcto diagnóstico. Por esta razón, si es atendido por un doctor, que no le pide este previo requisito, está frente a un profesional poco capacitado. Además, la evolución de su curación podrá ser detectada por un posterior análisis, que le permitirá, gracias a sus indicadores, si está mejorando.

Inclusive, usted puede aparentar un excelente estado de salud, pero la sangre será la que dirá la verdad. La hiperglucemia o hipercolesterolemia no muestran síntomas externos. Un hemograma puede detectar una anemia no visible. Un chequeo anual de su sangre es recomendable, pero siga los consejos de alimentación y nutrición saludables. Muchísimas enfermedades no son detectables y la sangre cumple una función fundamental, al descubrir su mal a tiempo.

Citamos al Doctor Salvador Giménez Serrano, médico español, que señala que entre los parámetros más habitualmente solicitados dentro del análisis de sangre se encuentran el hemograma, la bioquímica sanguínea, las pruebas de coagulación, las concentraciones de distintos iones minerales, las determinaciones hormonales, la presencia de antígenos de microorganismos de enfermedades infecciosas y los anticuerpos producidos por el organismo frente a ellos.

Gracias a su sangre se puede estudiar diferentes tipos de enfermedades o lesiones de distintos órganos. Ya recibió la primera y más vital información sobre los pasos correctos a seguir. Algo similar sucede con la orina, que encuentra una gran cantidad de enfermedades. Un educado y erudito profesional empezará por allí. Él le indicará si requiere ambos análisis o sólo uno de ellos. Pero, ¿cómo un médico puede diagnosticar algún mal sin los datos que nos proporcionan la sangre y la orina?

Durante los años que mi padre atendió consultas, tuve la gran satisfacción de ser testigo presencial de personas que fueron sanadas de enfermedades tan delicadas como el SIDA, el cáncer y graves males en el hígado y riñones. ¿Cómo así? Siempre me decía: “cada persona es diferente y cada persona requiere un tratamiento distinto”. Al recibir la información de los análisis, sabía del mal y lo atacaba directamente.

La familia Firbas se dedicó en Europa desde 1653 a fundar las más prestigiosas Boticas. Mis ancestros preparaban especialmente para cada paciente un medicamento acorde a su necesidad para mejorar su salud. Hace más de tres siglos, los Firbas continuaron hasta llegar finalmente a mi señor padre. Con Johann Michael Firbas, el 26 de octubre de 1653, en Jesenitz, se inició la larga historia. Su hijo Franz, desde 1717 hasta 1721 continuó la saga en Strakonitz, luego en Klattau, Schüttenhofen y Krumau hasta muy cerca de los años 1900.

Soy un simple periodista. No soy médico, bioquímico ni nada parecido, pero me siento en la obligación de advertirles sobre estos sujetos. Le pido por favor seguir mis consejos básicos para que usted sepa que está frente a un profesional, que lo atenderá con cariño. Lo básico ya está. Depende de usted no caer en manos diabólicas.


HANS-PETER FIRBAS

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