viernes, 17 de febrero de 2017

VOLVEMOS POR UN TEMA ESPECIAL PARTE 1

HANS-PETER FIRBAS

Hace algunas semanas opinaba en un blog amigo sobre la decisión de la Canciller Angela Merkel sobre el asunto de los inmigrantes. Ustedes ya saben, por mis anteriores post, mi posición al respecto. Alemania se comportó como un gran país humanitario, al extenderle la mano a miles de miles de personas, que se morían de hambre, sed, enfermedades y simplemente no tenían más que la poca ropa puesta. Siguiendo las ideas del nacional socialismo y de los legados dejados por nuestros antepasados, el pueblo alemán no podía quedarse impávido, como si no estuviera sucediendo nada.

Luego de mi postura en este famoso blog, fueron varias las críticas e insultos recibidos, por lo que me salí de esa linda trinchera. Sin embargo, esas opiniones y críticas recibidas, tomando como base la mezcla de razas y que Alemania debería mantenerse al margen de esta ayuda no tiene fundamentos sobre la política histórica de mi país. Una serie de datos serán de utilidad para que usted comprenda mi respaldo a Merkel.

Comenzaré por decirles que el mismo Adolf Hitler siempre sostuvo que no era racista y que la política del nacional socialista germano era extender sus fronteras y más aún, señalo "el hecho de que una raza quiera mantenerse pura, demuestra precisamente su fuerza vital y su voluntad de vivir. Me parece algo normal que cada cual posea su orgullo racial, y esto no significa en absoluto despreciar a los demás."

"El Nacional-Socialismo como en un crisol, hará resurgir en forma pura todas las peculiaridades del alma alemán. De ello saldrá el modelo del moderno alemán: laborioso, consciente, seguro de sí mismo, pero sencillo, orgulloso no de lo que él es como individuo sino de su pertenencia a la gran comunidad, a la que el Mundo tributará su admiración. Este sentimiento de superioridad alemán de ninguna manera implica una actitud de desprecio frente a los otros."

Si bien es cierto que Hitler alabó la grandeza la raza blanca en general y del pueblo alemán en particular, su amor por su pueblo nunca tomó la forma de odio hacia otras razas, ni el deseo de gobernar sobre ellas. Por el contrario, Hitler llegó a creer que los europeos habían hecho daño a otras razas, y a sí mismos. El Nacional-Socialismo enseña a amar tu raza y a no odiar las otras. Esa es la verdad, duela a quien le duela.

Vamos con un vídeo del pastor USA Ray Hagins...le va a parecer increíble




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