lunes, 10 de abril de 2017

SIP PREOCUPADA POR TRUMP

NOTA DE HANS-PETER FIRBAS

El Presidente Donald Trump es el primero de ese país que reacciona contra una gran parte de la prensa estadounidense manejada por un grupo..............nosotros lo hicimos hace tiempo.....se lo recordamos......

El enfrentamiento del presidente Donald Trump ha provocado "ansiedad" e "incertidumbre" en el periodismo por el futuro de la libertad de expresión, uno de los pilares fundamentales de la democracia estadounidense.

Miami, 5 de abril.- El informe semestral sobre la situación de la prensa en Estados Unidos fue el más extenso de los 23 informes nacionales presentados durante la Reunión de Medio Año de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que concluyó el lunes 3 de abril en Antigua Guatemala, Guatemala.

La relación, que fue leída en el pleno de la reunión por Katie Townsend de la organización Reporters Committee for Freedom of the Press (Comité de Reporteros por la Libertad de Expresión), es el siguiente:

La reciente elección del Presidente Donald J. Trump ha modificado el entorno para los medios de comunicación. Como candidato, Trump, entre otras cosas, amenazó con demandar a The New York Times en respuesta a uno de sus artículos. Y después de las elecciones criticó públicamente al sitio de noticias BuzzFeed calificándolo de "pila de basura". Como Presidente, se negó a responder una pregunta formulada durante una conferencia de prensa por Jim Acosta, de CNN, y etiquetó la red como "noticias muy falsas", y pidió una investigación de "filtraciones" a la prensa desde la Casa Blanca y otras partes del gobierno federal.

Por provenir del líder de Estados Unidos, dichas declaraciones son motivo de preocupación sobre el futuro de la circulación de noticias y de la libertad de prensa. El "cuarto estado" es uno de los sellos de la democracia estadounidense; una prensa libre funciona como control sobre el poder gubernamental y protección contra la conducta impropia de los funcionarios públicos.

Si bien resulta común que exista tensión entre la prensa y la Casa Blanca, la retórica del gobierno de Trump no tiene precedentes y amenaza con socavar la capacidad de los medios de comunicación de informar al público sobre las actividades del nuevo gobierno y sus planes para el futuro del país. A la vez, la falta de transparencia ha impedido la cobertura de noticias y restringido la capacidad de los periodistas para informar sobre las políticas que afectan directamente a los ciudadanos.

En meses recientes, los medios de comunicación se han visto forzados a lidiar con la aparición de "noticias falsas" y un presidente que ha cooptado ese término para desacreditar y atacar los informes legítimos y veraces que estima desfavorables. Asimismo, hemos visto cómo reporteros acreditados fueron excluidos de las sesiones informativas con el secretario de prensa de la Casa Blanca. Un crítico de las protecciones "escudos" para periodistas fue confirmado como nuevo fiscal general y, de inmediato, aprobó la citación de un periodista para declarar. Los medios también detectamos nueva evidencia de la preocupante tendencia de financiar e impulsar pleitos civiles contra la prensa.

La elección de Trump ha creado una atmósfera de ansiedad e incertidumbre respecto del futuro de la libertad de prensa. Ya antes de su toma de posesión, amenazó a los periodistas con demandas judiciales, prometió "abrir" las leyes de difamación que protegen a las organizaciones de medios de comunicación cuando informan sobre figuras públicas; Trump se burló de un reportero discapacitado de The New York Times e insultó a medios específicos por criticarlo. Negó credenciales de prensa para eventos de la campaña a The Washington Post, Político, The Huffington Post, The Daily Beast, The Des Moines Register y Univision.

Durante su campaña, un reportero de Univisión, Jorge Ramos, fue expulsado de una conferencia de prensa. Trump también calificó públicamente a los periodistas de "deshonestos" y "escoria".

Los ataques verbales de Trump contra los medios no han disminuido desde que asumió el cargo. Describió a varias organizaciones noticiosas como "noticias falsas", un término que originalmente se usó para definir aquellas falsas historias inventadas y colocadas deliberadamente en sitios de medios sociales con el propósito de engañar a posibles votantes durante las elecciones. Tras haber adoptado ese término, Trump llamó a cadenas como NBC, ABC, CBS, CNN y al diario The New York Times "medios de noticias falsas", así como "enemigos del pueblo estadounidense". El estratega principal del Presidente, Stephen Bannon, se hizo eco de los sentimientos de Trump y llamó a los medios "el partido de la oposición" y declaró que "deberían ser avergonzados y humillados y mantenerse en silencio". La crítica parece calculada para socavar la credibilidad de las organizaciones de noticias que informan sobre las actividades del gobierno, lo que haría más difícil que este rindiera cuentas sobre su gestión.

Poco después de que el presidente Trump asumiera el cargo, comenzaron a desaparecer datos públicos en sitios web del gobierno. Gran parte del contenido del sitio web que el gobierno de Barack Obama había puesto en marcha para aumentar la transparencia (open.whitehouse.gov) fue eliminado sin notificación alguna. El sitio, que proporcionaba la lista de visitantes de la Casa Blanca, revelaba tendencias en el gasto del gobierno y adelantaba un compromiso con la transparencia, ahora simplemente dice a los visitantes que "vuelvan pronto a buscar nuevos datos". La eliminación de contenido de open.whitehouse.gov se hizo efectivo después del 8 de febrero de 2017, pero no está clara la fecha exacta en que se suprimió el material.

El gobierno de Obama inauguró el sitio web en 2009 para ofrecer al público más información sobre el funcionamiento del gobierno e intentaba sentar un precedente para futuras presidencias. La Administración Nacional de Archivos y Registros (NARA, por sus siglas en inglés) archiva los conjuntos de datos de la Administración Obama de acuerdo con la ley de open.obamawhitehouse.archives.gov, pero el sitio web actual del gobierno de Trump no proporciona enlaces a esos datos.

El sitio web open.whitehouse.gov no es el único afectado. Fueron eliminadas circulares sobre tecnología y políticas de privacidad del actual sitio web de la Oficina de Gestión y Presupuesto. El 3 de febrero de 2017, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) también eliminó la información de su sitio web, incluidos los informes de inspección sobre el tratamiento de los animales en laboratorios, parques zoológicos y criaderos de perros. El Servicio de Inspección Sanitaria Animal y Vegetal (APHIS, por sus siglas en inglés) señaló que la remoción se debió a preocupaciones de privacidad y a una demanda relacionada con información en el sitio web de APHIS, aunque también indicó que "se podrían realizar ajustes a la información para su publicación".

Los documentos eliminados, incluidas las medidas adoptadas contra infractores de la Ley de Protección de Caballos y la Ley de Bienestar de los Animales, ahora sólo están disponibles mediante solicitudes bajo la Ley de Libertad de Información. Los periodistas han utilizado previamente los archivos para informar, entre otras cosas, acerca de violaciones a la Ley del Bienestar Animal en universidades, y el público los usaba para tener información sobre criaderos de perros aprobados por la USDA. Se ignora qué motivó la remoción de esta información y si esto es permanente.

El presidente Trump también rompió la tradición tocante a las conferencias de prensa. Como presidente electo, solo celebró una. Programada originalmente para el 15 de diciembre, la primera fue cancelada, y Trump esperó 167 días, o sea, el 11 de enero, para celebrarla. Desde 1976, los presidentes electos a menudo celebraron una conferencia de prensa en los primeros tres días de la elección. Desde su toma de posesión, Trump también celebró solo una rueda de prensa y esperó hasta el 16 de febrero para hacerlo.

En esa ocaión se burló de los medios de comunicación que, según su opinión, son "tan deshonestos", "hablan... para los intereses especiales y para los que se benefician de un sistema tan quebrado" y "tratan de atacar su gobierno". Trump continuó criticando a los periodistas por, supuestamente, informar sobre el caos dentro de su gobierno cuando, según sus palabras, todo se estaba desarrollando "como una máquina perfeccionada".

Otros miembros de su gobierno también han tratado de evitar que los medios de comunicación les hagan preguntas. El secretario de Estado Rex Tillerson solo permitió que una organización noticiosa lo acompañara en un reciente viaje a Asia, el sitio de noticias conservador Independent Journal Review (IJR), propiedad parcial de uno de los asesores del vicepresidente Mike Pence. El Departamento de Estado había informado anteriormente a los medios de comunicación de que el secretario Tillerson no viajaría con un grupo de prensa. La Asociación de Corresponsales del Departamento de Estado emitió una declaración en la que criticaba su decisión de invitar a un reportero en solitario: "Después de decir que no podía acomodar a la prensa en el avión debido a limitaciones de espacio y presupuesto, el Departamento de Estado ofreció un asiento unilateral a un solo reportero".

Exsecretarios de Estado, desde James Baker a Condoleezza Rice, viajaron a menudo con 10 o más periodistas. En respuesta a las quejas, el secretario Tillerson declaró: "No soy persona de fácil acceso para la gran prensa. Personalmente, no la necesito ... No nos escondemos de ninguna cobertura acerca de lo que hacemos. Ellos tienen gente allí ... Lo único que falta es tener la oportunidad de hablar más en el aire". Como resultado de lo anterior, los medios de Estados Unidos no pudieron confirmar o negar los informes acerca de que Tillerson "acortó consultas diplomáticas y eventos públicos en Seúl, Corea del Sur, debido a la fatiga". Más tarde, Tillerson rechazó tal información.

Recientemente, el gobierno bloqueó la asistencia a una rueda de prensa a reporteros acreditados pertenecientes a The New York Times, BuzzFeed, CNN, Los Angeles Times, Politico, BBC, The Guardian, The Daily Mail y The Huffington Post el 24 de febrero de 2017. The New York Times hizo varios intentos por asistir a la reunión con el secretario de prensa Sean Spicer: primero envió un correo electrónico a la oficina de prensa, que quedó sin respuesta, y luego un representante se personó en la oficina de Spicer, pero se le negó la entrada.

Al respecto, Spicer manifestó que deseaba incluir a medios que normalmente no son invitados a esas reuniones, y alegó que no podía permitir que todas las organizaciones de noticias asistieran debido al espacio, afirmación refutada por un reportero presente. Los medios conservadores que han dado una cobertura favorable al gobierno, como Breitbart News (cuyo expresidente ejecutivo es Stephen Bannon, estratega principal) asistieron. El subsecretario de prensa de la Casa Blanca señaló que el reportero designado para informar a los ausentes, sí participó.

En las últimas semanas, el presidente y personal de la Casa Blanca han sido particularmente críticos con los medios de comunicación basándose en fuentes anónimas y pidieron repetidamente que la policía investigue "filtraciones" de información desde el interior del gobierno. En un discurso pronunciado en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC, por sus siglas en inglés), el 24 de febrero, el Presidente declaró que los periodistas "no tienen fuentes" y "simplemente las inventan cuando no existen". Y añadió que "no debe permitirse a los medios que utilicen fuentes a menos que revelen sus nombres".

Funcionarios han criticado las noticias basadas en fuentes anónimas, entre ellas una de The New York Times sobre los contactos entre miembros de la campaña Trump y Rusia. El jefe de gabinete de la Casa Blanca, Reince Priebus, dijo en el programa de la NBC "Meet The Press" que la historia era "extremadamente exagerada, inexacta y totalmente equivocada". Calificó el informe de "noticias falsas" y declaró que The New York Times no tenía "una sola fuente" que demostrara que "la campaña [de Trump] tenía contactos permanentes" con funcionarios de inteligencia rusos.

Después de que el FBI se negó a apoyar públicamente la afirmación de Priebus sobre dichas "noticias falsas", Trump tuiteó que el "FBI es totalmente incapaz de detener las filtraciones sobre seguridad nacional". Y continuó: "Hallen a los responsables en el propio FBI. Están entregando a los medios información clasificada que podría tener un efecto devastador. BÚSQUENLOS YA". Paradójicamente, el Presidente habló de filtraciones "reales" y, al mismo tiempo, etiqueta las noticias sobre estas como "falsas": "Las noticias son falsas", dijo en una conferencia de prensa en la Casa Blanca, porque "la mayor parte de esta es falsa".

En un esfuerzo por detener las filtraciones provenientes de la Casa Blanca, Spicer llevó a cabo controles aleatorios de teléfonos personales y de trabajo de empleados de la Casa Blanca con abogados presentes. Spicer también dijo a los empleados que el uso de aplicaciones de mensajería cifrada como Confide o Signal infringe la Ley de Registros Presidenciales, que requiere la preservación de todos los registros oficiales presidenciales y vicepresidenciales. Anteriormente culpó a los ayudantes por filtraciones que condujeron a los que consideró informes desfavorables sobre el gobierno de Trump.

El 8 de febrero, el Senado confirmó al exsenador Jeff Sessions como Fiscal General, jefe del Departamento de Justicia. Sessions es ampliamente conocido como alguien dispuesto a investigar filtraciones y enjuiciar a sus responsables. Durante la audiencia de confirmación, Sessions declaró que no había estudiado las directrices revisadas sobre citaciones a medios de comunicación del Departamento de Justicia que, entre otras cosas, sólo permiten a los fiscales federales buscar testimonios de periodistas y presenta sus archivos cuando ello sea totalmente necesario.

En respuesta a si se comprometería a seguir estos estándares, Sessions declaró que cuando era Fiscal por el Distrito Sur de Alabama, "todo el mundo sabía que no se podía citar a un testigo o entrevistarlo sin la aprobación de altos niveles del Departamento de Justicia, si era miembro de los medios de comunicación. Eso fue en la década de 1980. Y, por tanto, creo que el Departamento de Justicia es sensible ante este tema". Durante su testimonio, Sessions identificó una situación específica en la que favorecería citar a un periodista: cuando "obtiene información de inteligencia de manera ilegal".

El 16 de febrero, durante la primera semana como Fiscal General, Sessions autorizó una citación a John Sepulvado, exreportero de Oregon Public Broadcasting, a fin de que testificara sobre ciertas fuentes para una historia. El Comité de Reporteros presentó un documento para anular la citación de Sepulvado. Posteriormente esta fue anulada. Así, mientras que Sessions supuestamente decidió que el testimonio del periodista era esencial para la acusación, un juez federal estimó lo contrario.

Como senador, Sessions fue un crítico de la Ley sobre Libre Flujo de Información, que propuso una ley "escudo" que crearía privilegios federales para reporteros, y respaldó políticas de vigilancia que comprometen relaciones confidenciales entre reportero y fuente. Por ejemplo, se opuso a la Ley de Libertad de EE.UU. que puso fin a la recopilación a granel por parte de la Agencia Nacional de Seguridad de los registros telefónicos de estadounidenses. Como miembro del Comité Judicial del Senado, expresó su inconformidad con el proyecto de Ley escudo federal, declarando que "protegería a aquellos que usan los medios de comunicación para exponer ilegalmente los secretos de seguridad nacional de Estados Unidos mediante la creación de un privilegio de la corte federal que puede impedir la ejecución de citaciones gubernamentales dirigidas a encontrar las personas que pierdan información confidencial".

Señaló que el privilegio del reportero era "no sólo una protección para los periodistas, sino un escudo para aquellos que violan la ley federal y ponen en peligro la vida de los estadounidenses". El entonces senador no se refirió al hecho de que el proyecto de ley considerado por el Senado ya contenía excepciones por razones de seguridad nacional. Sessions también cuestionó la necesidad de que los periodistas necesitaran una ley de escudo porque no piensa que "el problema es. . . tan grande como la gente cree, y la solución propuesta [ley de escudo federal] causará más problemas". El senador Sessions explicó su opinión: "Realmente, se trata de la persona que hace la filtración. Esto presuntamente es un crimen. La información que tal persona ofrece a un reportero es un delito que se supone que juzgue el Departamento de Justicia".

En 2013, cuando el Comité Judicial votó para enviar al Senado el proyecto de ley, se introdujeron nuevas excepciones y exenciones. Sin embargo, Sessions todavía se negó a apoyarlo: "Tenemos que dejar claro, para que un reportero pueda decir 'no, esa información no es el tipo de información que puedo tomar y publicar y luego proteger a quien está filtrando, en un acto delictivo, información de seguridad'... Esa es la forma en que traes alguna claridad a nuestra legislación. No intentamos procesar a un periodista. Tratamos de decirle al periodista exactamente qué puede decirle a una persona que filtra información, potencial informante, espía, traidor.... Un traidor de sangre fría con quien pudiera estar tratando", indicó Sessions.


Una demanda de privacidad de alto perfil de Terry Bollea, exluchador profesional conocido como Hulk Hogan, en contra del sitio de noticias en línea Gawker ha despertado la preocupación de que una nueva generación de demandas civiles respaldadas por multimillonarios pudieran utilizarse para intimidar y silenciar a los medios de comunicación. La demanda contra Gawker fue financiada de manera encubierta por Peter Thiel, cofundador multimillonario de PayPal, con el fin de dañar a Gawker, cuyo sitio web ValleyWag había informado con precisión en 2007 acerca de que Thiel era gay.

El objetivo de Thiel al financiar la demanda, se basó en que Gawker había publicado parte de una cinta de contenido sexual de Bollea, y ello se hizo evidente cuando el abogado de Bollea dejó de repente una de las demandas que habría permitido a Gawker pagar su defensa. A fin de cuentas, la demanda provocó que Gawker se declarara en quiebra en agosto de 2016 después de una batalla legal de cuatro años que resultó en un veredicto de varios millones de dólares a favor de Bollea.



En el capítulo 11 de su petición de bancarrota, Gawker enumeró más de $ 100 millones en pasivos, incluido un pago de $ 31 millones a Bollea, así como los costos de otras demandas pendientes. En una entrevista con The New York Times, Thiel dijo que financiar la demanda de Gawker era "uno de las mayores actos filantrópicos" que ha hecho y admitió que no era el único caso que había financiado.

Individuos adinerados o bien conectados, con acceso a financiación financiera sustancial y motivación para destruir a una organización noticiosa, podrían forzar a otros medios de comunicación a terminar su existencia bajo este mismo modelo.

Además del caso de Bollea, el mismo abogado, Charles J. Harder, presentó otras demandas contra Gawker también financiadas por Thiel. Durante el litigio Bollea / Gawker, Harder rechazó ofertas de transacciones y presentó cientos de mociones que requerían el uso de recursos legales sustanciales y costosos, lo que llevó a la especulación de que el litigio se había desarrollado para dañar a Gawker más que para obtener restitución legal. Otro de los casos del abogado contra Gawker fue presentado en nombre de un demandante, Shiva Ayyadurai, quien afirmó haber inventado el correo electrónico; Gawker ridiculizó la afirmación.

Un blog de la industria tecnológica, Techdirt, también había informado sobre la afirmación de Ayyadurai, apoyando su artículo con pruebas de que el correo electrónico había existido antes de que él creara su software. La plataforma de noticias en línea está luchando actualmente contra una demanda presentada por Ayyadurai, y lo hace con menos recursos financieros que Gawker. Techdirt ha declarado que tiene la intención de defenderse plenamente contra el litigio que amenaza su propia existencia. Se desconoce si Thiel también está financiando la demanda de Techdirt.

Harder está también detrás de una demanda por difamación de 150 millones de dólares contra el Daily Mail y recientemente resolvió un caso contra un blogger independiente a nombre de la Primera Dama Melania Trump. Un artículo del blog se refería a ella como una acompañante de alquiler. El blogger, que tomó información de un artículo de Daily Mail, publicó previamente una retractación y eliminado el artículo de su sitio web. Aunque el abogado Harder no representa actualmente al Presidente, ha dicho que coincide con Trump en que debe eliminarse el estándar de real malicia establecido en el caso The New York Times contra Sullivan.

Como multimillonario patrocinador de litigios contra organizaciones noticiosas, Thiel no está solo. Frank VanderSloot, multimillonario donante republicano, ha prometido ayudar a financiar demandas por difamación contra la compañía de medios Mother Jones, e incluso prometió $ 1 millón por el esfuerzo. Mother Jones ganó una demanda de difamación presentada por VanderSloot en 2015.

Thiel es también un resuelto partidario del presidente Trump y ha desempeñado un papel central en la transición de su gobierno. Ha sido descrito como una versión de Stephen Bannon, perteneciente al círculo íntimo del Presidente, quien abogó por la colocación de sus colegas en cargos dentro del gobierno.

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