viernes, 12 de mayo de 2017

PEDIR JUSTICIA EN PERÚ SIGNIFICA SER AMENAZADO

En el año 2002, el Doctor Johann Heinrich Firbas falleció tras larga agonía. Mi padre, un científico notable, doctorado en Bioquímica, puso casi medio siglo de su vida para servir al prójimo, al pobre y al más necesitado sin pedir un dólar a cambio. En estos casi 50 años tuvo una serie de contribuciones para aliviar la salud de la clase menos pudiente y siempre sirvió sin ningún interés comercial y mucho menos lucrar aprovechándose de su prójimo.

Lamentablemente, mi padre, tuvo algunas relaciones con personas que vestían de oveja, pero su verdadera cara es de lobos feroces. Hay una empresa en Jesús María, supuestamente dirigida por una enfermera, que ha hecho polvo y lacra todo el trabajo de mi padre y lo ha puesto como un mercachifle. Hace más de diez años esta señora y sus compinches han armado una sociedad para delinquir en mil formas, pero hay tanto dinero de por medio, que mis reclamos ya han sido contestados con amenazas.


El asunto radica en que esta enfermera, que es tratada como doctora y no enmienda el mal uso de su título, ha constituido una empresa que estafa y violas todas las leyes. Para ella, INDECOPI, el Código Penal y Civil, los delitos contra la salud pública y sus médicos se limpian el ano con el Código del Colegio Médico del Perú y violan a su gusto una serie de reglas y normas hace más de doce años y nadie hace nada.

Los delitos son varios, pero cada vez que quiero interponer una demanda soy amenazado. Lamentablemente nadie hace nada y yo me muero de miedo de ser víctima de un atentado, ya que en una década esta señora ha lucrado con la ignorancia y la pobreza de los peruanos, y sigue haciendo lo que le da la gana. Seguramente esto me puede costar la cárcel, pero el interés por la salud pública de mis conciudadanos será suficiente razón para continuar esta batalla contra la corrupción del Poder Judicial.

Ella no sólo usa mi apellido, sino me lo ha robado. En las páginas amarillas ella se pone mi apellido. En las Web igual y además no respecta la ilegal apropiación ilícita de la utilización de la reputación ajena, miente en reiteradas ocasiones, como lo comprobaré y su negocio está compuesto por delincuentes de todas las calañas. Desde sus médicos, que se cagan en el reglamento del CMDP y las pócimas mágicas, que dice que mi padre se las regaló. Se las robó.

Esta delincuente hace lo que quiere. Y encima yo soy el malo. Recurro a las autoridades competentes para que pongan fin a esta estafadora de la pobreza e ignorancia. Voy a ampliar con detalles que descubrirán esta negociadora de la salud de los pobres, cueste lo que cueste.


Hans-Peter Firbas

Foto (C) QUINO


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