lunes, 1 de mayo de 2017

UN CASO DE LIBERTAD DE PRENSA

POR HANS-PETER FIRBAS


Desde que tengo uso de la razón soy una persona de ideas políticas y económicas consideradas de derecha. Seguidor del economista Milton Friedmann y del libre mercado, no proteccionista, de las leyes de la oferta y demanda, así como de políticas de amplia libertad en asuntos como las relaciones internacionales,diplomáticas,el respeto a la propiedad privada, a la protección de las empresas y otras, nunca cerré mi mente a nadie.

A pesar de mi posición claramente marcada, cuando en 1981, siendo Sub Director de Prensa de Radio Programas del Perú y exponer mi opinión a mi jefe Miguel Humberto Aguirre, socialista y de izquierda hasta el tuétano e inclusive fue Jefe de Prensa del asesinado Presidente chileno Salvador Allende, cumplí mi trabajo durante años con plena libertad, ya que el popular MIHUA, sabía que La Rotativa del Aire estaba en manos de un periodista objetivo.

En 1987,otro socialista y dueño de Radio Cadena, Julio Schiappa-Pietra me convocó para tomar a cargo la radio como Director de Radio Cadena Informativa, consciente de mi posición política. Además, nada menos que el recordado senador Javier Diez-Canseco, de extrema izquierda, era su socio.Con todos estos preámbulos tomé la dirección del noticiero.

En mayo de 1987 se convoca una huelga policial. El gobierno de Alan García perseguía a los medios opositores con un activo acoso a los periodistas, a quienes los enviaba a seguridad del estado durante días. Por otra parte, repartía millones de dólares en publicidad a los medios con la condición de que no se opusieran o hablaran mal de su gobierno. Y me consta que eran millones de millones de dólares.

Sólo el Diario La República de un gran hombre, GUSTAVO MOHME LLONA y Radio Cadena éramos medios opositores, pasando una serie de problemas con el gobierno. Muchos ya conocen mi caso del asilo que tuve que solicitar a la Embajada de México.

El 15 de Mayo de 1987 en la Avenida Alfonso Ugarte, del Centro de Lima, se atrincheraron los policías amotinados, desde donde organizaron el paro policial y las marchas callejeras. Los huelgistas de la Guardia Civil se apoderaron de los alrededores de su dependencia policial y no dejaban ingresar a nadie.

Al llegar cerca a la puerta y al identificarme, un policía me tomó de la cintura y me hizo pasar hasta el interior del recinto, donde solamente se encontraban, fuera de los policías, los congresistas Fernando Olivera y Francisco Diez-Canseco. Un periodista de La República y yo éramos los únicos. Varios de ellos me abrazaron y me felicitaron por la defensa en su lucha.

Más que defender su lucha o posición, era defender su derecho a la opinión y expresión. Inclusive me hicieron subir al estrado en el momento del discurso central de su líder.Mi sorpresa fue mayúscula, al verme, al día siguiente, en una foto en la portada del senderista DIARIO MARKA nada menos que mi rostro.

Ese mismo día me cayeron de seguridad del estado y tuve que responder un interrogatorio en la PIP al respecto. Una vez más el Embajador de México intervino, ya que trabajaba para su radio oficial en DF, señalando que yo estaba cumpliendo una labor informativa.

Una anécdota sobre lo que es la libertad de prensa, el respeto a las opiniones de todo tipo y el derecho de todos a expresarse libremente.




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