lunes, 20 de febrero de 2017

DOCUMENTAL MUERTOS POR LOS CHECOS DAVID VONDRACEK

TRADUCIDO POR HANS-PETER FIRBAS PRIMERA PARTE.

EL DOCUMENTAL TIENE UNA DURACIÓN DE 43 MINUTOS

DAVID VONDRACEK.




REVELADOR DOCUMENTAL TRADUCIDO AL ESPAÑOL POR PRIMERA VEZ (4)



HANS-PETER FIRBAS

Como lo he venido explicando hace un par de años, uno de mis objetivos de este blog era investigar sobre mis ancestros y tras larga caminata y la ayuda de algunos amigos y valiosa información documentada en fuentes confiables tenemos recopilé información bastante completa.

Más adelante explicaremos los motivos de esta.

Según conjeturas (*) mis ancestros habrían sido de la Baja Estiria, en lo que ahora es territorio de Eslovenia. El antepasado más antiguo descubierto es Simon Firbas (1500), al parecer un sirviente pobre de familias nobles de Bohemia de Krajir v. Krajek y se sospecha que este es el mismo que el procedente de los señores Baja Estiria de Khreig. Por lo tanto, Simon podría haber llegado como un sirviente de allí a Bohemia.

Sin embargo, después de recientes hallazgos, la familia Firbas proviene del norte de Bohemia a (Nove Mesto) y Opočno. Más tarde, se estableció como una respetada familia de los farmacéuticos en Strakonice, en Bohemia del Sur, hoy ambas parte de la República Checa (**).

El nombre Fürbas es probablemente el nombre original de esta tribu familiar. En el nombre prevalece Firbas que debería ser la grafía eslava de este nombre. En la parroquia de Bohemia registra el nombre en una variedad de formas (Fyrbas, Fyrbaß, Firbaß etc.) se escribe, algunas entradas se pueden encontrar incluso en la ortografía Fürbas.

El último cambio de nombre del Firbas a Fürbas originó en Freistadt (Ducado de Austria Silesia), hoy Karviná.

(*) Referencia: Historia de la familia Firbas, Prof. Dr. Oskar Firbas, Leoben

(**) Referencia: Una vieja familia austríaca de los farmacéuticos, el Dr. Otto Zekert, Viena.

Sin saber el lugar exacto ni la fecha exacta de nacimiento, Simon Firbas es mi decimotercer ancestro directo. Es decir el papá de mi papá de mi papá, etcétera. Sin embargo, en ese movimiento entre Nove Mesto a Strakonitz a principios del siglo XVI mi tribu debió haber hecho una para en la ciudad de Husinec, ya que en dicho lugar Simon Firbas fue elevado a la nobleza nombrándolo Ritter von Husinec, en español “El Caballero de Husinec.

En 1540 su hijo lleva también el título. Heinrich Firbas, nacido muy probablemente en Husinec tiene a su vez un hijo Tobias Firbas en 1590, quien deja de llevar dicha nominación de la nobleza. En 1625 nace el cuarto en la línea. Adam Firbas en la ciudad checa de Sestajovice, al igual que Husinec cerca al centro de Praga. El 26 de octubre de 1653 sigue Johann Michael Firbas oriundo de Jsesenitz, también a poco de la capital.

Es cuando Johann Michel y su esposa Barbara Krocin von Dworschack emigran a Strakonitz, donde durante un buen tiempo se establecen en esa ciudad y tienen ocho hijos. Me ocuparé de Franz Firbas, nacido el 2 de abril de 1692, quien contrae matrimonio con Anna Roznya el 10 de julio de 1725 y dejan doce hijos. Tanto en el caso anterior como en este la gran mayoría de ellos mueren muy pequeños por la peste y otras enfermedades.

En 1736 Frantisek Firbas es el siguiente. Casado con Jozefina Nemcova, quienes ven nacer once hijos, casi todos siguiendo sus prematuras muertes. Pero en 1771 nace Ignacz y Maria Buchmüller se convierte en su esposa en 1797. Ellos sólo tienen dos hijos. Franz Firbas III (1808) y Heinrich Firbas (1809). El segundo, mi tatarabuelo directo. De él y de su esposa Josephine Kalser (1821) no se ha podido recabar ninguna información histórica.

Este fue el momento más difícil de mi investigación, ya que durante meses y meses fue como el eslabón perdido, que no me dejaba conectarme con mis anteriores ancestros. Se pudo comprobar que tuvieron ocho hijos, uno de los cuales, Karl Firbas (1851) nace en Sedlec (CZ) y es cuando mi familia se une a una de las más nobles y de alta alcurnia en Europa. Ida Daublebsky von Sterneck se convierte en su esposa el 14 de septiembre de 1887 en Praga. El propio Emperador Fernando II le entrega en el 1620 por defender heroicamente su ciudad ante una revolución de los checos.

Si bien es cierto, todas las ciudades antes nombradas son actualmente pertenecientes a la República Checa, existían partes que eran del antiguo Imperio Germano. En 1620 defendió como hijo del imperio teutón la ciudad České Budějovice. Mi tatarabuelo Karl y mi tatarabuela Ida tienen tres hijos. Karl, Oswald y mi abuelo Heinrich, nacido en el año 1892. Casado con mi abuela Herma Brick tienen cuatro hijos, tres mujeres y un hombre, mi padre Johann Heinrich en el año 1933. Oriundo de Viena, Austria al momento de su natalicio, regresa junto al abuelo a Praga a vivir con la familia.

Luego en 1948 emigran a Argentina por el asunto de la expulsión de los alemanes de Checoslovaquia y en el 59 viaja a Lima, Perú. En 1960 se casa con Lili Elena Cuadra, mi madre, yo nací en 1961 y con mi esposa Silvia tengo dos hijos, Hans-Peter y Martin Heinrich, todos nativos de Lima, pero con nacionalidad alemana.

He descrito trece generaciones directas. Desde Simon Firbas (1500) hasta mis hijos de los años 1985 y 1989. De esas trece, sólo mis hijos y yo somos de Perú, mientras mi padre de Austria y las anteriores diez hicieron historia en territorio checo. La familia Firbas se gana su propio escudo de la nobleza, gracias a Ferdinand Firbas (1853-1931) por defender el Imperio Austro-Húngaro.

Les narré esta historia de mis directos ancestros con la intención de decir que, durante 400 años vivieron en territorio checo y prácticamente eran parte de ese pueblo. Juristas, abogados, banqueros, farmacéuticos, todos casados con esposas también checas, con hijos y demás familiares nacidos en ese país, con sus casas, propiedades y todos sus bienes en esa nación. Sin embargo, en 1945 fueron deportados y despojados de todas sus pertenencias sin ninguna razón. Esa es la historia.

REVELADOR DOCUMENTAL TRADUCIDO AL ESPAÑOL POR PRIMERA VEZ (3)

(C) EURASIA

Alrededor de 3.500.000 alemanes vivían en los Sudetes desde hacía siglos, región perteneciente a Alemania y que tras la Primera Guerra Mundial había sido entregada por los vencedores al Estado de Checoslovaquia. Hitler había recuperado los Sudetes en 1938, pero ante la hecatombe del III Reich los checos decidieron robar de nuevo ese área geográfica que no les pertenecía. Y esta vez se la quedarían para siempre, pues se decidió que la población alemana fuera exterminada y expulsada para poblar las ciudades y pueblos con checos étnicos.

Cuando se produjo la ocupación de los Sudetes por tropas del Ejército Rojo y partisanos checos, estos se marcharon para dar lugar a una administración ligada a Praga y al nuevo Presidente Edvard Benes que proclamó: “Los alemanes y los magiares no son seguros”. Aquello ya condenaría millares de vidas alemanas y húngaras. A la frase siguieron por parte checa los primeros incidentes hacia alemanes como agresiones y palizas. 

Pero el Estado no tardó en empeorar las cosas, pues se obligó a los alemanes a llevar distintivo por la calle, a impedirles salir de sus casas en determinadas horas, a la prohibición de andar por las aceras y supresión de servicios religiosos o médicos. A continuación las propiedades alemanas como granjas y espacios agrícolas fueron confiscadas. Protestar por estos atropellos era considerado falta leve y se penaba al ciudadano alemán con diez latigazos, mientras que si era grave se le fusilaba directamente.

Praga, capital de Checoslovaquia en la que vivían 500.000 alemanes fue el infierno de las minorías germanas de Checoslovaquia. En primer lugar, después de llegar los rusos, se escogió a varios soldados alemanes que fueron atados a farolas y quemados vivos. Pero algo sorprendente ocurrió con la llegada del Presidente Edvard Benes, pues para recibirlo se organizó una ceremonia pública en la Plaza de Wenceslao donde muchos alemanes fueron colgados de pies bajo paneles publicitarios y rociados con gasolina. Sin embargo el plato fuerte ocurrió el 18 de Mayo al ser ametrallados en el Estadio Municipal de Praga unos 5.000 soldados SS alemanes.

El Progrom de Saaz fue de los más sangrientos, sólamente en esa ciudad se ametralló a 3.000 vecinos alemanes. En el Progrom de Bokowitz los ciudadanos alemanes fueron linchados públicamente por soldados y civiles checos, matando delante de sus padres a los niños de 10 años y después a los adultos, pero como muchos no morían por las palizas se les rociaba con ácido clorhídrico sobre las heridas y huesos rotos para provocarles una muerte más agónica. Un progrom menor en Brno llevó a que más de 250 mujeres se suicidaran.

Otro progrom ocurrió en Iglau cuando se hizo caminar desnudos a 350 civiles por la noche durante un trayecto de 33 kilómetros. Uno a uno fueron cayendo de cansancio o por el frío, a otros se los remató a culatazos de fusil. Pero peor fue el destino del antiguo alcalde de Iglau, pues al dictaminar el tribunal que lo juzgó la sentencia de muerte, se le mató en la misma sala del juicio abriéndole el cuerpo con un visturí, por supuesto sin anestesia, mientras lanzaba alaridos de dolor que le provocaron las roturas de las cuerdas vocales antes de fallecer. Ante estas muertes agónicas que contemplaron otros ciudadanos, cerca de 1.200 alemanes decidieron no pasar por ello y se suicidaron.


Civiles alemanes fusilados en una cuneta por milicianos checos.

Se abrieron diversos campos de concentración para ciudadanos alemanes en toda Checoslovaquia. En el campo de Hagibor había 1.200 prisioneros, la mayoría mujeres sometidas hasta violaciones de 45 veces por noche. Otro campo, el de Kladnow, los guardias recubrían las espaldas de los presos de alquitrán hirviendo mientras se les golpeaba con porras; teniendo lugar en ese mismo recinto en Mayo de 1945 la matanza de varios soldados alemanes heridos a los que se condujo a un llano y se los lanzó por diversión granadas de mano que explotaban y mataban con la metralla. 

Había más campos, como el de Moraska-Ostrava en el que una mujer embarzada de ocho meses fue golpeada hasta que perdió al hijo, cortándosele a continuación los senos para darla una muerte más horrible. Otro campo de concentración fue el de Freudenthal en donde se apeleaba a los reos hasta la muerte.

Las mujeres alemanas de Checoslovaquia sufrieron humillaciones públicas de todo tipo. Se las decía: “De rodillas putas alemanas” y cuando lo hacían les cortaban los cabellos con bayonetas. Si alguna se desmayaba se la echaba un cubo de agua helada encima para despertarla y seguir con la labor. Se las rompían las costillas o les cortaban trozos de pies. Las embarazadas sufrían más que nadie, pues mujeres checas y judías las apalizaban con porras hasta hacerlas abortar. A muchas cautivas en los campos se las hacía comer excrementos de los muertos infectados de disentería.

Casi 3 millones de alemanes fueron expulsados a pie de los Sudetes y Chequia en general. En los Sudetes murieron 250.000 germanos y en los campos de concentración checos unos 175.000, lo que elevó la cifra a 425.000 alemanes exterminados por Checoslovaquia.

REVELADOR DOCUMENTAL TRADUCIDO AL ESPAÑOL POR PRIMERA VEZ (2)

Al Friedler

El término “alemanes sudetes” ha estado en uso desde principios de siglo para describir a los 3 1/2 millones de alemanes habitantes de las tres provincias que solían ser conocidos como las tierras de la Corona de Bohemia. Los alemanes de los Sudetes están étnicamente relacionados con Bavaria, Franconia, Sajonia y Silesia.

La “sudetesland” abarca una superficie de 27.000 kilometros cuadrados en Bohemia, Moravia y la Silesia sudetes. Sudetes es un término que se refiere a una cadena montañosa a unos 320 kms de largo y aproximadamente unos 60 km de ancho.

Durante más de 700 años los alemanes y checos vivieron juntos, en paz. Hubo tensiones y conflictos – como las guerras Husitas en el siglo XV, por ejemplo – por razones religiosas y sociales, más que por meros motivos raciales o de etnias.

Ya han pasado setenta años desde la expulsión de los alemanes de los Sudetes, un trágico evento histórico que es en gran parte desconocido intencionadamente para el resto del mundo. Digamos que es uno de los capítulos más oscuros checos.

Los alemanes de los Sudetes perdieron su casas, tierras y medios de vida, y unas 200.000 personas – varia según la fuente – murieron asesinaos en campos de concentración y en la larga marcha a Alemania y Austria. Ahora, la cuestión de los Sudetes, vuelve una vez más revolviendo cierta controversia en Centro-Europa.

Las ATROCIDADES cometidas por los checos en el curso de la expulsión de los Sudetes son un tema tabú. Y con razón. La “cívica brutalidad” de los checos fue y es digna de ser olvidada. Los checos no quieren que se les recuerde que muchos alemanes insisten que durante ese período en han sido gravemente agraviados y que nadie ha tenido que rendir cuentas por ello. Un tema especialmente polémico es que el gobierno checo aprobó ciertas leyes de amnistía en 1945 – conocidos como “Los Decretos E. Beneš”– afirmando que los nacionales checos que cometen un crimen contra un alemán estarían exentos de castigo.

A pesar de que la expulsión de los alemanes de los Sudetes fue aprobada por las potencias aliadas en la Conferencia de Potsdam en 1945, una base legal para la expulsión fue planeada y trazada por una serie de decretos, los citados E. Beneš , y emitidos por el entonces presidente checoslovaco Edvard Benes, que trata de cosas tales como la pérdida de la ciudadanía y la expropiación de la propiedad.

Los decretos permanecen en los libros actuales y estas leyes siguen vigentes hoy en día.

En 2002 el primer ministro checo Miloš Zelman suscitó controversia cuando llamó a los sudetes Alemanes traidores, eran la “quinta columna de Hitler” en la Segunda Guerra Mundial.

Los alemanes sudetes fueron “transferidos” en virtud de los decretos firmados por el presidente checoslovaco Edvard Benes. Proporcionaron actuaciones para la confiscación de la propiedad de colaboradores y traidores de origen alemán y húngaros, a excepción de aquellos que sufrieron bajo el régimen nacionalsocialista.

Gerhard Zeihsel, el máximo representante de los sudetes alemanes en Austria, rechaza la opinión de que la minoría alemana de Checoslovaquia era culpable de la ocupación alemana de los Países Checos en 1939 y se pronuncia en contra de Miloš Zelman cuando divide,entre otras cosas, a los alemanes sudetes en buenos y malos.

Tengamos siempre presente:

Edvard Benes, presidente de Checoslovaquia y una figura importante de la coalición de la Segunda Guerra Mundial los aliados, llama el 16 de mayo de 1945 a la “liquidación” de los alemanes y los húngaros en la post-guerra.

La trama de Roosvelt, Churchill, Eduard Beneš y Karel Kramář. protagonizó una venganza oculta contra Alemania.

A los Sudetes les disparaba sin motivo, a los heridos se les untaban con sal las heridas, y tras asesinarlos…les arrancaban sus pertenencias. Fue un genocidio con un aliciente de sadismo brutal como las atrocidades cometidas en Borislavka, Prag-Bokowitz, ect.

Tipo listo este Libor Roucek, primer ministro checo cuando dice: “No queramos volver a re-juzgar la historia porque podríamos volver a la Primera Guerra Mundial o incluso al Imperio Austro-Húngaro, cuando los checos no tenían Estado propio…”.

UN POCO DE HISTORIA

En el período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, los territorios que Checoslovaquía poseía antes de la guerra le fueron restituidos, con excepción de la Rutenia (cedida a la Unión Soviética e incorporada a la República Socialista Soviética de Ucrania), y Edvard Beneš volvió a ocupar el cargo de presidente del país, promulgando varios decretos que revocaba la ciudadanía checoslovaca a quienes durante la ocupación alemana optaron por obtener la ciudadanía alemana o húngara.

En el mismo período, fueron expulsados del país cerca de 2,9 millones de personas de origen alemán y húngaro, por ser considerados colaboracionistas con las potencias extranjeras y “traidores” a la patria. Los que se quedaron fueron acusados ​​de apoyar colectivamente a los nazis. Alrededor de 250.000 alemanes, muchos de ellos casados ​​con checos, algunos antifascistas, así como todos aquellos que eran necesarios para la reconstrucción posguerra del país, permanecieron en Checoslovaquia.


 Casi todos los decretos declararon explícitamente que las sanciones no se aplicaban a los antifascistas. Además se les quitó la ciudadanía checoslovaca a personas de origen étnico alemán y húngaro, o a quienes durante la ocupación alemana optaron por obtener la ciudadanía alemana o húngara; estas disposiciones fueron anuladas para los húngaros en 1948, pero no así en el caso de los alemanes. Los Decretos de Beneš todavía causan polémica entre los grupos nacionalistas de la República Checa, Alemania, Austria y Hungría.

En las elecciones de 1946, el entusiasmo popular suscitado por la Unión Soviética y su ejército de liberación beneficiaron la creación del Partido Comunista de Checoslovaquia (KSČ). La opinión checoslocava, decepcionada con occidente por los Acuerdos de Múnich, que permitió la anexión de los Sudetes por parte de Alemania, las elecciones parlamentarias de 1946 que dieron como ganador al KSČ convirtiéndolo en el partido más votado del país (38%). Se convirtió en el ganador en el territorio checo (el Partido Demócrata ganó en Eslovaquia), con poder desproporcionado que incluyó el control de la armada y la policía. 

En 1946 Edvard Beneš fue elegido Presidente de la República, y el líder comunista Klement Gottwald se convirtió en primer ministro, pero en febrero de 1948 los soviéticos tomaron control del poder mediante una conspiración eslovaca contra el gobierno nacional; a partir de dichos acontecimientos, se inauguró un periodo de represión estalinista en Checoslovaquia. 

Aunque se mantendría la ficción de pluralismo político a través de la existencia del Frente Nacional, el país se caracterizaba por la ausencia de la democracia liberal. Mientras que su economía se mantuvo más avanzada que la de sus vecinos de Europa oriental, Checoslovaquia creció económicamente más débil en relación con Europa occidental. En el ámbito religioso, el ateísmo fue oficialmente promovido y enseñado.

REVELADOR DOCUMENTAL TRADUCIDO AL ESPAÑOL POR PRIMERA VEZ (1)

HANS-PETER FIRBAS

Por primera vez, el documental de David Vondracek, MUERTOS POR LOS CHECOS, se está traduciendo al español por quien les escribe. Este documental sólo se ha visto en la República Checa y en Alemania y nunca ha sido mostrado en otro país ni traducido a otro idioma. Por otra parte, nadie me lo tiene que contar, ya que mi familia fue parte de esta historia

HABLAMOS DESPUÉS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL EN TIEMPOS DE PAZ

Cuando se produjo la ocupación de los Sudetes por tropas del Ejército Rojo el nuevo Presidente Edvard Benes proclamó: “Los alemanes y los húngaros no son seguros”. Aquello ya condenaría millares de vidas inocentes. Los primeros incidentes hacia alemanes fueron agresiones y palizas. Pero el Estado no tardó en empeorar las cosas, pues se obligó a los alemanes a llevar distintivo por la calle, a impedirles salir de sus casas en determinadas horas, a la prohibición de andar por las aceras y supresión de servicios religiosos o médicos. 

A continuación las propiedades alemanas como granjas y espacios agrícolas fueron confiscadas. Protestar por estos atropellos era considerado falta leve y se penaba al ciudadano alemán con diez latigazos, mientras que si era grave se le fusilaba directamente. Mi familia simplemente perdió todo. Algunos de ellos murieron, pero muchos de los vecinos de los Firbas declararon ante las autoridades que ellos no eran nazis y por el contrario eran checos de corazón. Eran mis abuelos y sus cuatro hijos.

La capital Praga, en la que vivían 500.000 alemanes fue un infierno para ellos. En primer lugar, después de llegar los rusos, se escogió a varios soldados alemanes que fueron atados a farolas y quemados vivos. Estamos hablando de sucesos que ocurrieron luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, con la rendición de Alemania el 8 de mayo de 1945. Ya no había guerra. Ya se había firmado la paz.

Pero algo sorprendente ocurrió con la llegada del Presidente Edvard Benes, pues para recibirlo se organizó una ceremonia pública en la Plaza de Wenceslao donde muchos alemanes fueron colgados de pies bajo paneles publicitarios y rociados con gasolina. Sin embargo, el plato fuerte ocurrió el 18 de Mayo al ser ametrallados en el Estadio Municipal de Praga unos 5.000 soldados SS alemanes, aunque la guerra ya no existía.

La masacre en Saaz fue de la más sangrienta. Solamente en esa ciudad se ametralló a 3.000 vecinos civiles alemanes. En Bokowitz los ciudadanos alemanes fueron linchados públicamente por soldados y civiles checos, matando delante de sus padres a los niños de 10 años y después a los adultos, pero como muchos no morían por las palizas se les rociaba con ácido clorhídrico sobre las heridas y huesos rotos para provocarles una muerte más agónica. En Brno se llevó a que más de 250 mujeres se suicidaran.

En Iglau se hizo caminar desnudos a 350 civiles por la noche durante un trayecto de 33 kilómetros. Uno a uno fue cayendo de cansancio o por el frío, a otros se los remató a culatazos de fusil. Pero peor fue el destino del antiguo alcalde de Iglau, pues al dictaminar el tribunal que lo juzgó a muerte, su sentencia se realizó en la misma sala del juicio abriéndole el cuerpo con un bisturí, por supuesto sin anestesia, mientras lanzaba alaridos de dolor que le provocaron las roturas de las cuerdas vocales antes de fallecer. Ante estas muertes agónicas que contemplaron otros ciudadanos, cerca de 1.200 alemanes decidieron no pasar por ello y se suicidaron.

Se abrieron diversos campos de concentración para ciudadanos alemanes en toda Checoslovaquia. En el campo de Hagibor había 1.200 prisioneros, la mayoría mujeres, violadas hasta 45 veces por día. Otro campo, el de Kladnow, los guardias recubrían las espaldas de los presos de alquitrán hirviendo mientras se les golpeaba con porras.

En ese mismo lugar en Mayo de 1945 ocurrió la matanza de varios soldados alemanes heridos a los que se condujo a un llano y se les lanzó por diversión granadas de mano que explotaban y mataban con la metralla. Había más campos, como el de Moraska-Ostrava. Todo en tiempo de paz.

Las mujeres alemanas de Checoslovaquia sufrieron humillaciones públicas de todo tipo. Se las decía: “De rodillas putas alemanas” y cuando lo hacían les cortaban los cabellos con bayonetas. Si alguna se desmayaba se la echaba un cubo de agua helada encima para despertarla y seguir con la labor. Se las rompían las costillas o les cortaban trozos de pies. Las embarazadas sufrían más que nadie, pues mujeres checas y judías las apaleaban con porras hasta hacerlas abortar. A muchas cautivas en los campos se las hacía comer excrementos de los muertos infectados de disentería.

Casi 3 millones de alemanes fueron expulsados a pie de los Sudetes y Chequia en general. En los Sudetes murieron 250.000 germanos y en los campos de concentración checos unos 175.000, lo que elevó la cifra a 425.000 alemanes exterminados por Checoslovaquia. Entre esos tres millones estaban mis abuelos Heinrich Firbas y su esposa Hermma Brick, mi papá Johann y sus hermanas Sissy, Heidi y Edith. Los cuatro hijos menores de 12 años.

Como anécdota, un grupo de judíos que logró escapar a Estados Unidos le rindió un homenaje a la abuela Brick, quien con valentía y coraje escondió en su propiedad en Checoslovaquia a decenas de judíos, que al final salvaron sus vidas gracias a ella. Mi padre odiaba a los nazis y siempre me lo repetía. Lo peor es la venganza contra gente inocente.

Mi abuelo escondió en sus ropas unas láminas de oro, un prendedor de corbata y un anillo, también de oro. Llegaron a Austria sin nada más, sin ropa, sin hogar, sin una vida de decenas de años que tuvieron en Checoslovaquia. Otros miembros de mi familia huyeron a Eslovaquia, Eslovenia y hasta se vieron obligados a cambiar de apellido y de documentación. A los otros nunca más los vieron.

Soy consciente que las injusticias están al orden del día. Pero cuando le toca a uno recién reacciona. Para mí esta es sólo una injusticia más y estaré siempre alerta de cualquier otra para denunciarla. Tuve la gran suerte de recibir una educación alemana, en la que antes que nada está el amor a tu país, a tu compatriota y a la justicia.