domingo, 13 de diciembre de 2015

¿Estaban avisados los Estados Unidos sobre el ataque a Pearl Harbor?

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Primera Parte: Antecedentes.

Probablemente el ataque japonés sobre la base naval norteamericana en Hawaii no había terminado cuando surgieron las primeras especulaciones. Según los críticos, el Presidente Franklin D. Roosevelt estaba al tanto del asalto nipón y lo permitió para así tener una excusa de intervenir en la Segunda Guerra Mundial. Algunos afirman que su gobierno provocó a Japón para que llevara a cabo dicho ataque que le ayudaría a convencer al pueblo estadounidense de participar en el conflicto en contra del eje Berlín-Roma-Tokio, y algunos incluso creen que fue el mismo Roosevelt quien diseñó el ataque y convenció a los japoneses de que lo llevaran a cabo, esto es, un ataque de “falsa bandera”. A estos últimos mejor ni responderles, pero sí creo necesario establecer los hechos conocidos y probados que puedan ayudarnos a esclarecer lo que realmente sucedió y lo que no pasa de ser meras especulaciones. Cada uno llegará a sus propias conclusiones.

Los hechos.


El 19 de septiembre de 1931, fuerzas imperiales japonesas comenzaron la invasión de la provincia china de Manchuria. El ataque respondía a un supuesto ataque terrorista contra una vía de ferrocarril que los japoneses administraban, aunque después de la guerra se confirmó que fueron los mismos japoneses quienes habían puesto la bomba. Seis meses después, controlada buena parte del norte de China, Japón independizó dichos territorios y fundó el estado marioneta de Manchukuo. Poco pudo hacer China militarmente para defenderse, y la situación pronto se volvió en un hecho consumado.

Seis años después, un supuesto nuevo acto de provocación llevó a ambas naciones a una guerra abierta, en la que los japoneses establecieron rápidamente su supremacía militar, invadiendo Shanghai en octubre de 1937 y conquistando la capital china, Nanking, antes de fin de año. La brutalidad del ejército japonés contra la población civil en esta última ciudad, donde un cuarto de millón de civiles fueron asesinados, levantó las protestas del resto del mundo, pero la preocupación por la situación en Europa, la no participación de los Estados Unidos en la Liga de las Naciones y el temor de Francia e Inglaterra de enfrentarse a Japón no consiguieron el consenso para imponer sanciones sobre los invasores. Para algunos, estos eventos marcaron el verdadero inicio de la Segunda Guerra Mundial.

La respuesta occidental.


En septiembre de 1940, ya iniciadas las hostilidades en Europa, Japón invadió la Indochina francesa, aprovechando el hecho de que el gobierno francés en Vichy no era más que una marioneta de la Alemania nazi, aliada de Japón. La intención de los invasores era capturar las importaciones de petróleo y material militar que China Embargo sobre Japónvenía obteniendo en su guerra contra Japón. Muchos de estos productos provenían de los Estados Unidos y el Presidente Roosevelt decidió responder con un embargo de todos los productos de índole militar, petróleo, acero y cobre principalmente, además de cerrar el Canal de Panamá a barcos japoneses y congelar los activos financieros nipones en los Estados Unidos. Poco después Japón accedió a negociar con el país norteamericano, pero la condición de abandonar China era simplemente inaceptable para Japón y las negociaciones, a pesar de haber estado cercanas a un acuerdo en un par de ocasiones, no llegaron a buen puerto.

Mientras tanto el gobierno militarista de Japón ya había decidido que su única salida sería una guerra abierta contra los Estados Unidos para expandir y consolidar su “Esfera de Influencia” en el Pacífico, algo que consideraba un “derecho divino”. En enero de 1941, el general Tojo, Primer Ministro japonés, dio órdenes de preparar un ataque preventivo contra la potencia norteamericana.

Meses de engaños.

Durante el otoño de 1941, los diplomáticos japoneses en Washington mantuvieron la pantomima de las negociaciones, a pesar de que la decisión de atacar Pearl Harbor estaba tomada de antemano. Roosevelt, al mismo tiempo, sabía que la posibilidad de una guerra era cierta y tomó la decisión de transferir la Flota del Pacífico a dicha base en las Islas Hawaiianas. Aún así, la administración estadounidense estaba más preocupada por los acontecimientos en Europa que con un potencial conflicto en oriente.

¿Qué sabían los norteamericanos?

Aquí es donde empieza el debate. Según algunos notables personajes, incluyendo al periodista Robert Stinnett, al Vice-Almirante Robert A. Theobald y al historiador revisionista Harry Elmer Barnes (este último un conocido negacionista del Holocausto), el gobierno de Roosevelt contaba con información previa sobre el ataque a Pearl Harbor pero la ocultó para permitir que Japón atacara y así tener una razón para entrar en la guerra. Cabe decir que ninguno de los intentos de estas personas ha conseguido probar fehacientemente sus acusaciones, basadas principalmente en rumores, trozos de información de algunos documentos y en sus propias especulaciones. Ningún historiador moderno acepta tales teorías. Aún así, creo que es necesario mencionar los puntos más importantes de sus conjeturas y dejar que cada lector extraiga sus conclusiones.

1.- El embargo como provocación.

En opinión de los críticos, el verdadero objetivo de Roosevelt con el embargo no era obligar a Japón a abandonar China y los demás territorios invadidos, sino forzar directamente una guerra. Un hecho muy difícil de probar, pero los acusadores utilizan un par de comentarios hechos por personas cercanas a Roosevelt que, según ellos, prueba sus teorías. El primero fue hecho por el Vice-Almirante Frank Beatty, un ayudante del entonces Secretario de la Marina Frank Knox.

“Antes del 7 de diciembre, tuve muy claro… que estábamos empujando a Japón hacia una esquina. Yo creía que el deseo del Presidente Roosevelt y del Primer Ministro Churchill era de que entrásemos en la Guerra, ya que ellos creían que los aliados no podrían ganar sin nosotros y que todos nuestros esfuerzos para que los alemanes nos declararan la Guerra habían fallado; las condiciones que impusimos a Japón –que salieran de China, por ejemplo— eran tan severas que sabíamos que no podrían aceptarlas. Los estábamos forzando tan severamente que deberíamos saber que reaccionarían contra los Estados Unidos. Todos sus preparativos militares —y conocíamos sus importaciones—apuntaban en esa dirección.”

Este comentario es verídico, sin embargo, no deja de ser la opinión de un militar, y no la del gobierno de los Estados Unidos. Además, el hecho de que se conociesen las intenciones japonesas no implica a que Roosevelt estuviese buscando abiertamente la guerra. Japón había invadido China sin provocación, y occidente le había impuesto sanciones para evitar que continuara su expansión militar, lo cual no era un hecho insólito en las relaciones internacionales. En todo caso, la opinión de Beatty confirmaría un hecho que nadie, nunca, ha negado, y es que los Estados Unidos sabían que Japón podía reaccionar violentamente, pero eso no quiere decir que su gobierno conociera la fecha y el lugar del ataque.

Hay, sin embargo, acusaciones de que Roosevelt y su cúpula militar sí estaban al tanto del día y del objetivo del ataque.

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