lunes, 21 de marzo de 2016

LA PRENSA EN ESTADOS UNIDOS

Esta investigación periodística tiene dos objetivos: desenmascarar la corrupción de la prensa de Estados Unidos durante los últimos cien años y decir la verdad sobre el pueblo alemán y la segunda guerra mundial. Seguiremos trabajando para presentar un libro revelador sobre estos dos temas y reinvindicar a mis compatriotas alemanes maltratados, vapuleados y maltratados por la prensa de USA.

1.- Una Historia llena de Vergüenza


Si bien es cierto que existe una gran cantidad de comunicadores sociales en Estados Unidos, que son el orgullo de nuestra profesión, la historia del periodismo norteamericano deja mucho que desear. La presión de sus gobiernos y de los poderes económicos han sido los principales factores para que en los últimos cien años el mundo entero haya vivido engañado.

Hay casos justificables, como el miedo a ser asesinados, amenazados, perseguidos e inclusive encarcelados y cumplir las órdenes de los propietarios de los medios para que informen lo que ellos y su gobierno deseaban para no ser despedidos. Sólo pensar en que esa prensa informó que Alemania había invadido Austria. El 10 de abril de 1938 el plebiscito austriaco arrojó 4.275.000 votos a favor de la anexión y 12.300 en contra. El 97% apoyaba ser parte de Alemania.

Sin embargo, durante la investigación que estoy realizando hace algunos meses sobre este tema, me he encontrado con colegas valientes, quienes nunca permitieron ser parte de este grupo responsable de lanzar campañas contra otras naciones y sus autoridades. Millones de personas muertas, incalculables daños económicos y psicológicos regados por todos lados y lo más grave: dar luz verde para que sus propios ciudadanos sean aniquilados.

No hablamos de hechos aislados, sino de un estilo de política reiterativa. Abundan los ejemplos. Siendo Estados Unidos el abanderado de la Libertad de Prensa, de los Derechos Humanos y del respeto a los Tratados Internacionales, son los primeros en irrespetarlos. No me puede acusar de comunista, revolucionario o extremista, ya que mi posición en la derecha ideológica no le permitirá a nadie esgrimir que yo escriba con premisas negativas hacia ellos.

2.- El 11/9


Hace unos días he sentido vergüenza ajena. Lo que perturbó en extremo mi fe en seguir luchando por la verdad fue lo que ocurrió el 11 de setiembre de 2001 en las Torres Gemelas. Hay tantas pruebas e indicios debidamente documentados que el acto terrorista fue cometido por la CIA y La Casa Blanca. Una conspiración, al igual que el asesinato de John F. Kennedy.

Estados Unidos posee la más avanzada tecnología militar de defensa antiaérea del planeta. El periodista británico Collin Lander explica. “Los supuestos aviones que impactaron con las Torres Gemelas lo hicieron a una velocidad superior de 900 kilómetros por hora. Esa velocidad es normal en un vuelo comercial a una altitud de miles de pies. Sin embargo, resulta imposible llegar a ella a pocos metros sobre el nivel del mar, ya que la densidad del aire es tres veces mayor.”

“Las alas se hubieran desmembrado y los motores se hubieran caído. Existen numerosos testigos que aseguran que no eran aviones comerciales. Es materialmente imposible que un avión de aluminio y hueco por dentro se estrelle contra un edificio compuesto de bloques de acero de doce centímetros y de hormigón armado y lo atraviese. Los supuestos aviones ingresaron como mantequilla.”

Por otra parte, cuando se inauguraron las Torres Gemelas, los constructores cumplieron con todas las normas de seguridad, entre ellas resistir el impacto de un Boeing 707, que en ese entonces era el más grande y duro. Además, en los planos debajo de la superficie se había habilitado un espacio para colocar bombas para que sea exitosa y segura una futura supuesta demolición. En las imágenes que se vieron cuando ambas torres cayeron se puede observar la precisión, tal y como sucede en otros edificios que fueron demolidos a propósito.

“Una pequeña bomba nuclear entre las rocas explotó dañando los cimientos y creando un hueco de cien metros de diámetro. Todos los escombros cayeron dentro de ese hoyo. La temperatura entre 700 y 800 grados centígrados en ese lugar se mantuvo durante meses. Sin lugar a dudas fue una explosión nuclear.”

“La información que se filtró a la prensa fue que varias autoridades que comandaban las labores de rescate denominaron a esa zona ‘ZONA CERO’, que indica la explosión de un artefacto nuclear. Misteriosamente, luego del 11 de setiembre, el término incluía también otras acepciones.”

“Numerosas personas que intervinieron y colaboraron en la búsqueda de sobrevivientes y en el retiro de los escombros terminaron con leucemia, cáncer y otras derivadas de la radiación. Varios de ellos declararon que cuando ingresaba personal del FBI lo hacía con vestimenta especialmente confeccionada contra la radiación. La Universidad de Columbia detectó mediante sus sismógrafos esas explosiones nucleares.”

Lo que hay que destacar en esta investigación es que existen numerosas pruebas científicas e inclusive videos y fotografías. El otro supuesto avión que se estrelló contra el Pentágono era un misil. La prensa comprada vendió la idea de un atentado terrorista, ocasionando que el gobierno de Bush solicitara al congreso poderes especiales antidemocráticos.

Esta investigación enfoca en otra dirección hacia otros eventos que ocurrieron al mismo tiempo que los ataques, y para ser más preciso, que empezaron justo un poco antes, lo que hace de ellos toda una intriga o “información privilegiada” en la jerga judicial. El uso de información privilegiada es un delito mercantil cometido por una persona que compra o vende valores mobiliarias en base a informaciones no disponible para los demás; el uso o la divulgación de elementos privilegiados puede permitir ganancias ilícitas durante transacciones mercantiles, lo que está prohibido por la reglamentación de control de los mercados financieros.

3.- MILLONARIOS EN ESTADOS UNIDOS FUERON ADVERTIDOS

© larevolucionfinal.worldpress.com (resumen).

Esta investigación intenta, por lo tanto, establecer la conexión entre las personas que han hecho grandes ganancias a partir del 11 de septiembre y los que hubieran podido saber esa misma mañana que cuatro aviones iban a cambiar la Historia.

También descubriremos que ciertos fenómenos de acumulación de cargos o de «puerta giratoria» proporcionan a algunos organismos tentacularios o familias políticas el poder (que se resume a veces en detención de información) para actuar en varios sitios al mismo tiempo, con la total impunidad y en el mayor secreto, controlando perfectamente los riesgos colaterales.

Miembros de la dinastía Bush o responsables de la C.I.A son de esas personas que realizaron enormes beneficios a partir de la detención de información privilegiada. Nos interesaremos, por ejemplo, al grupo financiero Carlyle, que juntaba a su cabeza en el momento de los hechos personalidades claves de la política, de la inteligencia y del mundo de los negocios, dejándonos entrever posibles conflictos de interés en relación con los atentados.

La cantidad de información acerca de las transacciones financieras ejecutadas justo antes de la colisión de los aviones en las torres del World Trade Center y las entidades que se ocultan detrás, es impresionante cuando se busca un poco, y lo más difícil de intentar resumirlas aquí ha sido el saber por dónde empezar. Por lo tanto, presentamos inicialmente las operaciones sospechosas de información privilegiada.

Poco después del 11 de septiembre, los medios de comunicación informaron de que American Airlines y United Airlines, las dos aerolíneas cuyos aviones fueron secuestrados, hicieron el objeto de intensas especulaciones bajistas sobre el valor de sus acciones en los días previos a los ataques. Estas especulaciones bajistas se han traducido por un aumento repentino de compras de opciones de venta (*), un tipo de transacción mercantil utilizada cuando un inversionista está apostando a que el precio de una acción está a punto de caer.

Entre el 6 y el 7 de septiembre de 2001 en la Bolsa Mercantil de Chicago (CBOE), la mayor bolsa de opciones en América del Norte, 4.744 opciones de venta sobre acciones de United Airlines se han comprado frente a sólo 396 opciones de compra, lo que representa 25 veces el promedio de las transacciones generalmente ejecutada sobre esta aerolínea. En el caso de que estas opciones fueron compradas por personas con conocimiento previo de la inminencia de ataques, estos iniciados han hecho una ganancia de casi 5 millones de dólares.

El 10 de septiembre, el día antes de los ataques, son 4.516 opciones de venta sobre acciones de American Airlines que han sido adquiridas contra 748 opciones de compra, casi 11 veces el promedio diario observado durante los meses anteriores. Una vez más, en el supuesto de que estas operaciones estén hechas gracias “información privilegiada”, ellos han embolsado una ganancia de casi 4 millones de dolares.

Ninguna otra compañía ha sido el escenario de tales especulaciones bajistas sobre su valor mercantil y nada justificaba este desequilibrio. Estamos hablando de abuso de información privilegiada no relevado por la justicia, sorprendente en tal caso si ignoramos el hecho de que, en el momento de los hechos, el presidente de la Securities and Exchange Commission (organismo federal americano de reglamentación y control de los mercados financieros, una especie de “policia de la borsa” americano), Arthur Levitt, estaba en el mismo tiempo empleado como asesor del Grupo Carlyle, un gigante financiero en manos de la familia Bush, de los Bin Laden o también de directores de la C.I.A y que hizo grandes ganancias gracias en los ataques.

“Podría bien tratarse del más horrible y diabólico uso de información privilegiada que todo lo que hemos podido ver en una vida […] Sería una de las coincidencias más extraordinarias en la historia de la humanidad si fuera una coincidencia” (fuente). El analista y especialista de las opciones Jon Najarian es igualmente categórico: “Alguien sabía [que los ataques tuvieran lugar]” (fuente). George Constantinides, profesor de finanzas en la Universidad de Chicago, se muestra apena más comedido: “[Las transacciones sobre el mercado de opciones fueron] tan increíble que es difícil atribuir eso a la casualidad“.

Varios estudios han venido confirmar el mal presentimiento que los expertos y analistas económicos han expresado a la reapertura de los mercados, entre ellos uno dirigido por el banco central alemán en septiembre de 2001 concluyó a “la prueba casi irrefutable de información privilegiada” sobre las acciones de aerolíneas y aseguradoras afectadas por los ataques (fuente 1, 2). Según Ernst Welteke, presidente del Bundesbank, “lo que hemos encontrado nos da la certeza de que personas vinculadas al terrorismo trataron de sacar provecho de esta tragedia” (fuente). Welteke, desde entonces, se ha limitado a un prudente silencio.

Andreas von Bulow, ex ministro alemán de Defensa, estima que los beneficios generados por los iniciados en promedio serían de 15 mil millones de dólares. CBS ofrece una estimación mucho más modesta al informar que las “transacciones financieras sospechosas […] podrían superar los $ 100 millones de dólares en ganancias“. (CBS, 26/09/01). Los reguladores mercantiles de una docena de países, entre ellos Francia, lanzaron sus propias investigaciones basadas en el reconocimiento inicial de los movimientos mercantiles sospechosos.

Sin Embargo, una vez más, estas investigaciones oficiales llegarán a no-lugares, como en Francia y en el Reino Unido, y los informes de investigación nunca se hicieron públicos. “Una broma de mal gusto” es así como en privado, los banqueros del centro financiero de Londres califican la encuesta Inglés, la cual no duró más de dos semanas. El profesor Marc Chesney, cuya conferencia está disponible al final del artículo, se sorprende de estos no-lugares “¿Sobre qué bases han podido concluir a no lugarescuando desde el punto de vista financiero […] hay una alta probabilidad de abusos de información privilegiada?”.

A pesar de las evidencias, las autoridades estadounidenses no consideraron relevante la pista de información privilegiada. La SEC, organismo federal americano de reglamientación y de control de los mercados financieros, inició una investigación el 12 de septiembre de 2001, en conjunto con el FBI.

Dos años más tarde, el 19 de septiembre de 2003, el portavoz del FBI anunció el fin de la investigación criminal sobre estas transacciones financieras. Según Ed Cogswell, su portavoz, no habría “absolutamente ninguna prueba” de que los especuladores habiendo participado en estas transacciones hayan tenido un conocimiento previo de los ataques.

La misma historia en el lado de la SEC cuyo informe de la investigación se concluyó en mayo de 2002 y fue parcialmente publicado en abril de 2010 en respuesta a las peticiones reiteradas de la ONG Nacional Security Archive bajo el Freedom of Information Act. La SEC reconoce la existencia de operaciones inusuales, pero cada una habría encontrado explicaciones no delictuosas. Recordemos que Arthur Levitt, director de la SEC, era contratado como alto acesor del Grupo Carlyle. La conclusión general del informe de la SEC es la siguiente:

“No hemos descubierto una pizca de evidencia sugiriendo que los que tenían conocimiento previo de los ataques [es decir, los terroristas de Al-Qaeda] han llevado a cabo transacciones financieras sobre la base de esas informaciones”. Interesante el apéndice al final del documento conteniendo algunos argumentos avanzados por la SEC en su informe para convencer de la naturaleza trivial de las transacciones.

4.- La Segunda Guerra Mundial.

Adolf Hitler envió varias alternativas de paz, que nunca recibieron respuesta de Roosevelt. La verdad es que la declaración de guerra de Estados Unidos a Alemania no fue en defensa de la democracia y de los países libres, sino entrar a Alemania para robarse toda la información sobre la alta tecnología militar que habían desarrollado los germanos. Claro está que nos vendieron otra versión.

Hasta el presente, muchas de las guerras han tenido como motivo principal a la economía. Léase depresión, inflación, desempleo y lamentablemente los acuerdos bajo la mesa entre los gobiernos, personal militar y fábricas y empresas de todo tipo, que construyen, confeccionan o están simplemente relacionadas a demandas del propio enfrentamiento bélico.

Tomando como premisa, que este artículo solamente se referirá a la manipulación de la prensa y en absoluto nos referiremos a ningún aspecto político relacionado a los personajes o a la guerra en sí, en gran medida el comportamiento de la prensa frente a un hecho histórico que causaría la muerte de millones de personas, incalculables daños materiales y psicológicos.

Mientras Adolf Hitler es nombrado Canciller de Alemania el 30 de enero de 1933, varios gobiernos capitalistas, sobre todo el de Estados Unidos vieron con buena cara este hecho, ya que creían que al fin había alguien con suficiente poder para hacerle cara al crecimiento de la Unión Soviética. El terror, que el comunismo invadiera Europa, disminuyó ante la presencia del futuro Führer, ya que era de conocimiento público su odio a las ideas de Marx.

Al día siguiente, el New York Time escribe el 31 de enero del 33: “La composición del gabinete no deja a Herr Hitler a colmar sus ambiciones dictatoriales.” Era el SEÑOR HITLER. Tenía sólo el 37% de apoyo del gabinete de entonces, Hitler los convence de una nueva elección parlamentaria, con la promesa, que sea cual fuera el resultado el gabinete no se vería modificado y permanecería tal y como está.

A poco de las elecciones ocurre el incendio del Reichstag y los comunistas son acusados de este acto. Por esta razón Hitler toma medidas de emergencia, con el objetivo de que nadie se le cruce en su camino para cumplir con su promesa de convertir a Alemania en una gran nació y unificar regiones y países consideradas por él como netamente germanas.

Casualmente ocurre el crack económico de Wall Street. Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia apoyaban a Hitler secretamente. Luego del incendio del Reichstag comenzó una feroz persecución contra los comunistas, asesinándolos y enviándolos a campos de concentración. Los luchadores de la libertad, la justicia y la democracia no decían nada, porque eran comunistas los afectados.

Ni hablar de la prensa. Si se toma la molestia de revisar los diarios a partir de 1933 las persecuciones contra los comunistas y judíos en Alemania no suscitaron ninguna reacción enérgica. A pesar de ser públicas, nadie defendió a los primeros por razones ideológicas y a los segundos porque en ese entonces no les importaban. Todo estaba en orden, ya que Hitler era su aliado en su lucha contra la URSS.

Estados Unidos Quería la Guerra Para Ganar Dinero.

Esta no es ninguna novedad. John F. Kennedy, quien como Presidente de los Estados Unidos quería parar la guerra contra Vietnam, fue simplemente asesinado -según varias versiones- por orden directa de su Vice Presidente Lyndon B. Johnson y la CIA con el apoyo financiero de los empresarios norteamericanos que fabricaban todo lo necesario para ese conflicto. Ponerle fin a ese negocio le costó la vida.

Algo similar habría sucedido el 11 de septiembre con el atentado contra las Torres Gemelas. Los poderosos empresarios, en complot con el gobierno de George Bush y la CIA realizaron ellos mismos el ataque, para inventar otra guerra en el medio oriente. Venderles armas al gobierno de Estados Unidos y toda la maquinaria económica para movilizar tropas hacia ese lugar costaba muchísimo dinero y ellos querían ganárselo, aunque miles de sus compatriotas debían morir para lograr ese objetivo.

Igual sucedió con el bombardeo de Pearl Harbor. Los fabricantes de materiales bélicos, en sociedad con el Presidente Roosevelt, incitaron a estados Unidos a entrar en la guerra en Europa, simplemente para ganar millones y millones. Ante tanta evidencia, que no es casual. Vamos ahora a entregarles dos investigaciones efectuadas por ciudadanos norteamericanos, que llegaron a la misma conclusión. Estados Unidos quería más guerras para que sus compinches sigan acumulando fortunas.

Existen numerosas investigaciones, que lamentablemente fueron muy poco difundidas. Estados Unidos comenzó en 1922 con inversiones en Europa para alentar a la Unión Soviética y a Alemania a comprarles materiales vinculados a la fabricación de armas. Los autores norteamericanos Webster G. Tarpley y Anton Chaitkin, en George Bush: The Unauthorized Biography (GB: Una Biografía Indeseable), resumen en esta obra, que "Prescott Bush (el abuelo de George W. Bush) y otros directores de la Union Banking Company (UBC) eran colaboradores de los nazis".

Otro dato importante fue la entrevista televisada que en 1980 se realizó a Antony C. Sutton, doctorado en ciencias de la Universidad de Southampton, investigador en la Universidad de Stanford en el seno de la fundación Hoover de 1968 a 1973. Enseñó Economía en la UCLA, Universidad de California, Los Ángeles. Sufrió la censura de su director de investigación quién trató de impedir la publicación de "National Suicide: Military Aid To The Soviet Union" (Suicidio Nacional: Los militares ayudan a la Unión Soviética). La entrevista la veremos en la siguiente nota.

GEORGE BUSH: UNA BIOGRAFÍA INDESEABLE

Vayamos al libro de Tarpley y Chaitkin. El libro narra que en 1922, en los comienzos del nacional-socialismo, el empresario en transporte ferroviario W. Averell Harriman viajó a Berlín y se entrevistó con la familia Thyssen para proponerle la fundación de un banco germano-estadounidense. Los Thyssen ya eran los dueños, tras bambalinas, de varias instituciones financieras que les permitían transferir su dinero de Alemania a Holanda, y de allí a Estados Unidos.

Estos bancos eran el August Thyssen Bank, con sede en Berlín; el Bank voor Handel (Países Bajos) y la Union Banking Corporation (Nueva York). A inicios de la década del 20, uno de los miembros de esa familia, Fritz Thyssen, autor del libro I Paid Hitler (Yo financié a Hitler), aportó 25 mil dólares al recién constituido Partido Nacional Socialista Alemán, llegando a convertirse en el primero y más importante financiero del Führer en su ascenso al poder.

Según los autores de la citada obra, Thyssen estaba fascinado por Hitler: "Me di cuenta de su talento de orador y de su capacidad de dirigir a las masas. Sin embargo, lo que más me impresionó era el orden que reinaba durante sus mítines, la disciplina casi militar de sus seguidores." Así, en 1931, Thyssen se afilia al Partido nazi y se convierte en uno de los hombres más poderosos de la maquinaria de guerra.

Por aquel entonces, este magnate presidía la German Steel Trust, consorcio de la industria del acero fundado por Clarence Dillon, uno de los hombres fuertes de Wall Street. Un colaborador de confianza de Dillon era Samuel Bush, padre de Prescott, abuelo de George Senior y bisabuelo de George Bush Junior.

En 1923, Harriman y los Thyssen decidieron crear el banco, y designaron como presidente a George Herbert Walker, suegro de Prescott. Posteriormente, en 1926, crearon la Union Banking Corporation (UBC) y pusieron al frente de ella al señor Prescott Bush. Ese mismo año, fue nombrado también vicepresidente y socio de la Brown Brothers Harriman. Ambas firmas permitían a los Thyssen enviar su dinero desde Alemania hacia Estados Unidos, vía Holanda.

"Aunque un gran número de otras sociedades ayudaron a los nazis (como la Standard Oil y el Chase Bank de Rockefeller, así como grandes constructores de automóviles norteamericanos), los intereses de Prescott Bush fueron mucho más profundos y siniestros", escribe el economista norteamericano, Victor Thorn.

Añade Thorn que "la UBC se convirtió en vía secreta para el amparo del capital nazi, pues salía de Alemania hacia Estados Unidos, pasando por los Países Bajos. Y cuando los nazis tenían necesidad de renovar sus provisiones, la Brown Brothers Harriman volvía a mandar sus fondos directamente hacia Alemania".

Por tanto, la UBC recibía el dinero desde los Países Bajos y la Brown Brothers Harriman lo reenviaba. ¿Y quién formaba parte de la dirección de estas dos compañías? Prescott Bush en persona, el primer blanqueador de dinero de los nazis.

Tarpley y Cheitkin explican en su obra que: "De esta forma una parte importante de los cimientos financieros de la familia Bush fue constituida mediante su apoyo y ayuda a Adolfo Hitler. Por tanto, el actual exp residente de Estados Unidos, así como su padre (ex Director de la CIA, ex Vicepresidente y ex Presidente), llegaron a la cumbre de la jerarquía política norteamericana gracias a que su abuelo y padre, su familia en general, ayudaron financieramente y alentaron a los nazis".

Un tiempo después, en octubre de 1942, las autoridades estadounidenses incautaron los fondos bancarios nazis de la UBC, de Nueva York, cuyo máximo directivo era Prescott. La firma fue denunciada "como entidad financiera y comercial colaboradora del enemigo" y todos sus haberes resultaron incautados.

Posteriormente, el Gobierno norteamericano ordenó también la incautación de otras dos sociedades de primera fila, dirigidas por este señor por cuenta de la sociedad bancaria Harriman: la Holland-America Trading Corporation (Sociedad de comercio holandesa-norteamericana) y la Seamless Steel Equipment Corporation (Sociedad de Equipos de Acero).

Luego, el 11 de noviembre de 1942, otra sociedad dirigida por Bush y Walker, la Silesian-American Corporation, fue embargada por la misma Ley sobre el comercio con el enemigo. No obstante, en 1951, se levantó el embargo y el emprendedor hombre de negocios recuperó un millón y medio de dólares que destinó a nuevas inversiones que, a la larga, engrosaron el patrimonio de la familia Bush.

A esto habría que añadir un resumen de un grupo de expedientes pertenecientes a los servicios de información holandeses y norteamericanos que confirman "los lazos directos entre Prescott Bush, la familia alemana Thyssen y las ganancias de muerte sacadas por un grupo de familias ricas norteamericanas de la Segunda Guerra Mundial.

Tarpley y Chaitkin afirman que "el gran crac financiero de 1929-1931 conmovió a Norteamérica, Alemania y a Gran Bretaña, debilitando a sus respectivos gobiernos. Asimismo volvió muy diligente a Prescott Bush, más deseoso aún de hacer todo lo necesario para guardar su nuevo puesto en el mundo. Fue durante esta crisis que algunos anglo-norteamericanos adinerados apoyaron la instalación del régimen hitleriano en Alemania."

En resumen, los autores de Una biografía indeseable, afirman categóricamente: "La fortuna de la familia del Presidente surge como resultado de su apoyo incondicional al proyecto político de Adolfo Hitler". La UBC, dirigida por Prescott Bush, y en cooperación estrecha con la entidad German Steel Trust, de Fritz Thyssen, intervino en el surgimiento, preparación y financiamiento de la maquinaria de guerra nazi, a partir de la construcción de blindados, aviones de combate, cañones y explosivos.

La tendencia de apoderarse de territorios y fortunas de los Bush, como se observa, no es algo nuevo. Esos genes fascistas se gestaron en los años 30. Por tanto, no es un disparate calificar como fascista la ocupación de Afganistán e Iraq y las amenazas a otros países con continuar la ofensivas blitzkrieg.

Esto demuestra una vez más la estrecha relación de colaboración que los nazis tuvieron con el capitalismo y que otras dictaduras fascistas han tenido posteriormente en momentos puntuales, siempre que les sirviera al Sistema para utilizarlos como fuerza de choque en las épocas de crisis económicas contra los verdaderos movimientos revolucionarios.

5.- Austria y su Anexión con Alemania

A pesar de los innumerables testimonios de fuentes neutrales, reportajes, crónicas y testimonios gráficos que atestiguaron el entusiasmo con que la población austríaca acogió su unificación con el resto de la comunidad germánica, la Gran Prensa inglesa y francesa no tardó en presentar el hecho como una «invasión», describiendo a Austria como un país inicuamente Sojuzgado.

Creemos sinceramente que, en cualquier caso, la anexión de Austria era mucho menos objetable que las sucesivas incorporaciones soviéticas de Ucrania, Carelia, las cinco repúblicas musulmanas del Asia Central y Mongolia. Al fin y al cabo, entre esos países y el resto de la Unión Soviética no existían lazos de sangre, de idioma, de cultura ni de religión. En cambio, sí existían entre alemanes y austríacos, los cuales se unieron según el tan cacareado principio democrático de la autodeterminación como quedaría cumplidamente demostrado en el plebiscito celebrado el 10 de abril de 1938, que arrojó un resultado de 4.275.000 votos favorables a la ratificación de la anexión, y 12.300 en contra. El plebiscito había arrojado un resultado de 99.71% de votos en favor de la unión al Reich.

6.- La Prensa difamó al Pueblo Alemán

Pero la Gran Prensa, silenció las anexiones forzosas del bolchevismo y presentó la anexión alemana como una terrible amenaza para la seguridad de Europa. Se estaba preparando el escenario para arrojar a Occidente a una guerra estúpida, perjudicial a sus propios intereses, con objeto de salvar al bolchevismo entronizado en Moscú.

¿Cuál era la actitud espiritual de los pueblos de los países democráticos con respecto a Alemania? O, para formular la pregunta en más justos términos: ¿Qué les decían de Alemania a sus clientelas los grandes «medios informativos» de las democracias occidentales?

La triste realidad es que, salvo contadas excepciones, desde el gran rotativo hasta el humilde diario de provincias, y desde los libros de texto (ese instrumento de la educación dirigida por el sedicente estado democrático) hasta los manuales para la educación de párvulos, se alimentó cuidadosamente la llama del odio, rechazando brutalmente todos los intentos que la tan pulcramente aséptica y democrática República alemana hizo para olvidar el pasado y preparar, sin reservas mentales, un futuro basado en la justicia y la hermandad de los pueblos de Europa.

Todos los medios fueron lícitos en la campaña de odio y difamación desplegada contra el pueblo alemán: las puras mentiras, las medias verdades, los relatos «objetivos», las versiones parciales y oblicuas, los sofismas inteligentes, los más inverosímiles inventos, todo ello hábilmente mezclado y elaborado para el consumo de todas las inteligencias, de todos los prejuicios y de todas las filias y fobias nacidas al calor del resentimiento creado por la desorbitada propaganda de los tiempos de guerra.

El himno alemán, cuya primera estrofa dice: «Alemania sobre todo en el mundo, desde el Mass hasta el Vístula, y desde el Danubio hasta el Belt...» es alterado por un periodista francés: «Alemania sobre todos en el mundo»... La «nueva versión» del Deutschland Über Alles es reproducida millones de veces por las rotativas del orbe entero. ¡Los alemanes se consideran por encima de todos los pueblos del mundo!... ¡Horrible racismo! Y esto se dirá en Francia, cuyo himno nacional, «La Marsellesa», califica de «impura» la sangre del extranjero.

7.- El Acuerdo de München

Representantes de Italia, Alemania e Inglaterra: Benito Mussolini, Adolf Hitler (junto a su intérprete oficial Paul-Otto Schmidt) y Arthur Neville Chamberlain.

Los Acuerdos de München fueron aprobados y firmados durante la noche del 30 de septiembre de 1938 por los gobiernos del Reino Unido, Francia, Italia y Alemania, con el objeto de solucionar la Crisis de los Sudetes.

El acuerdo es considerado actualmente por los gobiernos de Alemania y República Checa como nichtig ex tunc (no válidos desde el principio), porque los Estados firmantes actuaron en perjuicio de un tercer Estado no presente: Checoslovaquia.

Por mediación del dictador italiano Benito Mussolini (y a iniciativa de Hermann Göring), el primer ministro británico (Arthur Neville Chamberlain) y su homólogo francés (Édouard Daladier) aprobaron la incorporación de los Sudetes (pertenecientes a Checoslovaquia) a Alemania, debido a que la mayor parte de sus habitantes eran de habla alemana.

Ningún representante de Checoslovaquia estuvo presente. El Reino Unido y Francia se mostraron complacientes con los deseos de la población alemana de los Sudetes y consideraban este acuerdo como una revisión parcial del Tratado de Versalles. Especialmente se pretendía evitar una nueva guerra, a pesar de poner en gran peligro la existencia de Checoslovaquia.

“El evento más importante de 1938 tuvo lugar el 29 de Septiembre, cuando cuatro hombres de estado se encontraron en la residencia de Hitler, en Munich, para redibujar el mapa de Europa. Los tres visitantes en esta histórica conferencia fueron el Primer Ministro Neville Chamberlain, de Gran Bretaña, el Primer Ministro Edouard Daladier de Francia y el Dictador Benito Mussolini de Italia. Pero con toda seguridad la figura dominante en Munich fue el anfitrión alemán, Adolf Hitler.

El Führer de los alemanes, Comandante en Jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea alemanas, Canciller del Tercer Reich, Hitler, cosechó aquel día en Munich el resultado de la audaz, desafiante e implacable política exterior que había ejercido durante cinco años y medio. Había convertido el Tratado de Versalles en virutas. Había robado Austria delante de los ojos de un horrorizado y aparentemente impotente mundo.

Todos estos hechos escandalizaron a las naciones que habían derrotado a Alemania en el campo de batalla sólo 20 años antes, pero nada aterroriza tanto al mundo como los implacables y metódicos hechos del pasado verano y comienzos del otoño que amenazaron con una guerra mundial sobre Checoslovaquia.

Cuando sin derramamiento de sangre él redujo Checoslovaquia a un estado-marioneta de Alemania, forzando una revisión drástica de las alianzas defensivas de Europa y ganando su libertad de acción sobre Europa del este, consiguiendo la promesa de la poderosa Gran Bretaña de mantenerse al margen (y posteriormente de Francia). Adolf Hitler, sin duda, se convirtió en el hombre del año de 1938."

Luego de este histórico encuentro La Revista Times escribe: “El evento más importante de 1938 tuvo lugar el 29 de Septiembre, cuando cuatro hombres de estado se encontraron en la residencia de Hitler, en Munich, para redibujar el mapa de Europa. Los tres visitantes en esta histórica conferencia fueron el Primer Ministro Neville Chamberlain, de Gran Bretaña, el Primer Ministro Edouard Daladier de Francia y el Dictador Benito Mussolini de Italia. Pero con toda seguridad la figura dominante en Munich fue el anfitrión alemán, Adolf Hitler.

El Führer de los alemanes, Comandante en Jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea alemanas, Canciller del Tercer Reich, Hitler, cosechó aquel día en Munich el resultado de la audaz, desafiante e implacable política exterior que había ejercido durante cinco años y medio. Había convertido el Tratado de Versalles en virutas. Había robado Austria delante de los ojos de un horrorizado y aparentemente impotente mundo.

Todos estos hechos escandalizaron a las naciones que habían derrotado a Alemania en el campo de batalla sólo 20 años antes, pero nada aterroriza tanto al mundo como los implacables y metódicos hechos del pasado verano y comienzos del otoño que amenazaron con una guerra mundial sobre Checoslovaquia.

Cuando sin derramamiento de sangre él redujo Checoslovaquia a un estado-marioneta de Alemania, forzando una revisión drástica de las alianzas defensivas de Europa y ganando su libertad de acción sobre Europa del este, consiguiendo la promesa de la poderosa Gran Bretaña de mantenerse al margen (y posteriormente de Francia). Adolf Hitler, sin duda, se convirtió en el hombre del año de 1938."

8.- Hitler nunca quiso la Guerra.


Las numerosas y razonables, ofertas de paz de Hitler a las potencias aliadas son un hecho histórico indiscutible. “Los historiadores” oficiales no pueden negar la realidad de estas razonables ofertas, por lo que eligen ignorarlas completamente. Si la verdad de las súplicas de Hitler por la paz llegara a ser ampliamente conocida, se pondría de cabeza a la narrativa convencional de la Segunda Guerra Mundial (y los acontecimientos posteriores). Considere las siguientes declaraciones y hechos reales, y decida usted mismo quien era en realidad el “agresor” detrás de la Segunda Guerra Mundial.

Después de la Primera Guerra Mundial, los victoriosos aliados habían repartido el territorio alemán y dado parte de Alemania (Prusia Occidental) a la recién creada nación de Polonia. Prusia Oriental quedó aislada; totalmente aislada de Alemania. Las tensiones entre los polacos, judíos y los minoritarios alemanes cuecen a fuego lento en la zona.

Para resolver el problema, Hitler hace numerosas propuestas sensatas; que incluyen: la des-militarización de las zonas portuarias clave, un referéndum público, aceptando Gyynia como ciudad portuaria de Polonia en el Mar Báltico, 1 Km. de ancho de carril y pasajes de carretera para vincular Prusia Oriental a Alemania o para vincular a Polonia con el Mar Báltico.

Las Propuestas de Paz de Hitler.

Berlín, Alemania (AP)- El gobierno alemán el jueves por la noche decidió publicar por completo el intercambio de notas y comunicaciones entre Gran Bretaña y Alemania, y por lo tanto, informar al mundo de la propuesta [de Alemania] de 16 puntos hecho a Polonia… Las propuestas incluyen, el regreso incondicional de Danzig, un plebiscito sobre el corredor polaco bajo control internacional, desmilitarización de Gedania y Danzig.

La Rusia soviética, como nuevo amigo de Alemania, figura por primera vez en las negociaciones, en las que, junto a Inglaterra, Francia e Italia, conduciría el plebiscito como miembro de la comisión internacional que gobierna el corredor, durante el año en que el plebiscito está siendo preparado… Alemania, a pedido de Inglaterra, declaro su voluntad de entrar en negociaciones directas con Polonia, y pidiendo que se enviara un plenipotenciario polaco a Berlín para la media noche del 30 de agosto a más tardar.

Polonia, Alemania acuso, no respondió y finalmente, [en] la tarde del jueves el embajador Josef Lipsky llamo a la oficina Relaciones Exteriores, pero no tenía poderes plenarios… Por lo tanto el gobierno alemán se vio obligado… a concluir que Polonia había rechazado la propuesta.

9.- La Campaña Secreta de Roosevelt para incitar la Segunda Guerra.

Mucho se ha escrito acerca de la campaña de engaños de Roosevelt y mentiras descaradas con el fin de conseguir la intervención de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial antes del ataque japonés a Pearl Harbor en diciembre de 1941.

La ayuda de Roosevelt a Gran Bretaña y la Unión Soviética, en violación de la neutralidad estadounidense y el derecho internacional, sus actos de guerra contra Alemania en el Atlántico, en un esfuerzo para provocar una declaración guerra alemana contra los Estados Unidos, la autorización de una vasta campaña de “trucos sucios” en contra de ciudadanos estadounidenses por agentes de inteligencia británicos en violación de la Constitución, y sus provocaciones y ultimátum contra Japón, que resultaron en el ataque contra Pearl Harbor. Todo esto está documentado extensivamente y son razonablemente bien conocidos.

No tan conocida es la historia de la enorme responsabilidad de Roosevelt en el estallido de la Segunda Guerra Mundial en sí. Este ensayo se centra en la campaña secreta de Roosevelt en provocar una guerra en Europa antes del estallido de las hostilidades en septiembre de 1939. Se trata en particular de sus esfuerzos para presionar a Gran Bretaña, Francia y Polonia de ir a la guerra contra Alemania en 1938 y 1939.

Franklin Roosevelt no sólo involucró criminalmente a los Estados Unidos en una guerra que ya había engullido a Europa. Él [Roosevelt] tiene una grave responsabilidad ante la historia por el estallido de la guerra más destructiva de la historia. Este trabajo se basa principalmente en una colección poco conocida de documentos secretos polacos que cayeron en manos alemanas cuando Varsovia fue capturada en septiembre de 1939.

Estos documentos establecen claramente el papel crucial de Roosevelt en la creación de la Segunda Guerra Mundial. También revelan las fuerzas detrás del presidente que empujaron a la guerra. Cuando los alemanes capturaron Varsovia a finales de septiembre de 1939, se apoderaron de una gran cantidad de documentos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Polonia.

En una carta del 8 de abril de 1983, el Dr. Karl Otto Braun de Munich me informó que los documentos fueron capturados por una brigada de las SS dirigida por Freiherr Von Kuensberg, al que [el Dr. Karl Otto] Braun conoció personalmente.

En un ataque sorpresa, la brigada capturó el centro de Varsovia antes que el ejército alemán regular. Von Kuensberg le dijo al [Dr. Karl Otto] Braun que sus hombres tomaron el control del Ministerio de Exteriores polaco, al tiempo que los funcionarios del Ministerio estaban en el proceso de quemar documentos incriminatorios. El Dr. Braun era un funcionario de la Oficina de Relaciones Exteriores de Alemania entre 1938 y 1945.

La Oficina de Relaciones Exteriores de Alemania eligió a Hans Adolf Von Moltke, ex embajador del Reich en Varsovia, para encabezar una comisión especial para examinar la colección y ordenar los documentos que podrían ser adecuados para su publicación. A finales de marzo de 1940, 16 de estos [documentos] fueron publicados en forma de libro bajo el título “Polnische Dokumente zur Vorgeschichte des Krieges” ["Documentos polacos sobre la historia de la guerra"].

La edición extrajera fue subtitulada “Libro Blanco Alemán No. 3“. El libro fue publicado de inmediato en varias ediciones en lengua extranjera en Berlín y otras capitales europeas. Una edición americana fue publicada en Nueva York por “Howell, Soskin and Company” como “The German White Paper” (El Libro Blanco Alemán). El historiador C. Hartley Grattan contribuyó con un prólogo muy cauteloso y reservado.

La traducción de los documentos para la edición del Libro Blanco en ingles era inexcusablemente mala. Frases enteras y partes de las oraciones estaban desaparecidas y otras partes fueron groseramente mal traducidas. H. Keith Thompson me explicó el por qué fue así durante una conversación el 22 de marzo de 1983 y en una carta del 13 de mayo de 1983.

Un pobre primer borrador de la traducción en idioma Inglés se había preparado en Berlín y enviado a Estados Unidos. Se le dio a George Sylvester Viereck, un prominente publicista americano Pro-Alemán y asesor literario de la Biblioteca Alemana de Información en la ciudad de Nueva York. Thompson conocía a Viereck íntimamente y se desempeñó como su ayudante principal y re-escritor.

Viereck había vuelto a redactar a toda prisa la traducción de Berlín en una prosa más legible, pero sin ninguna oportunidad de compararlo con el texto original polaco (que él no podía leer, en cualquier caso), o incluso la versión oficial en lengua alemana. Al hacer estos cambios de estilo para facilitar la lectura, el significado de los documentos originales era de ese modo inadvertidamente distorsionado.

Geoffrey Wheatcroft, escritor y columnista británico.

Respecto a la historia de la Segunda Guerra Mundial, todos hemos creído lo que alguien ha llamado "hermosas leyendas nacionales". Algunas de ellas son más obvias que otras. Los franceses sufrieron una derrota catastrófica en 1940 y los compromisos que muchos de ellos hicieron con sus conquistadores variaron desde lo penoso a lo malévolo.

Más franceses colaboraron que los que resistieron, y más franceses pelearon por el Eje que por los Aliados. Por eso Charles de Gaulle, consciente y brillantemente, construyó el mito de la Francia Libre y la Resistencia que ayudó a cerrar las heridas y reconstruir el país.

En Estados Unidos, la primera leyenda nacional es que la guerra fue contra la Alemania de Hitler. Pero para los norteamericanos de la época "la guerra" estaba en el Pacífico, primer y último escenario donde se derramó sangre estadounidense: la guerra era "Las arenas de Iwo Jima" y no "Rescatando al soldado Ryan".

Para mi país, Gran Bretaña, el primer mito es que "ganamos la guerra". Es cierto que sólo nosotros, con la Commonwealth y el Imperio, peleamos de principio a fin (1939 a 1945); y es cierto también que nuestra porfiada resistencia entre junio de 1940 y junio de 1941 fue absolutamente crucial.

Pero no podíamos derrotar a Hitler solos. Para eso fue necesario que él mismo atrajera su propia ruina invadiendo Rusia y declarando la guerra a EEUU. Aun así, otros fueron los que combatieron. Como dijo Stalin, el viejo monstruo, Inglaterra puso el tiempo, América el dinero y Rusia la sangre.

No sólo demoraron los aliados occidentales casi tres años desde el ataque alemán a Rusia para enfrentar seriamente al Reich en Normandía, sino que en esa fecha la pelea aún estaba al otro lado de Europa. En la campaña occidental murieron unos 110.000 soldados estadounidenses y unos 55.000 británicos y canadienses.

Eso parece formidable según los estándares de hoy, hasta que se recuerda que en esos mismos once meses más de medio millón de rusos murieron en el Frente Oriental. Por otro lado, en todas las campañas occidentales contra las tropas francesas, británicas, americanas y de muchas otras tierras murieron 200.000 soldados alemanes, versus cuatro millones en el Frente Oriental.

Desde el comienzo hasta el final de esa guerra, siempre que el Ejército británico se enfrentó a la Wehrmacht en igualdad de términos ganaron los alemanes. Y lo mismo vale para los americanos. Por eso los comandantes aliados siempre se cuidaron de tener una gran superioridad de hombres y especialmente de armas antes de enfrentar al enemigo.

Eso no es motivo de vergüenza. Gran Bretaña y los Estados Unidos eran democracias: sus soldados eran ciudadanos de uniforme y no se les podía tratar como a los soldados alemanes o rusos. Ningún soldado británico, y sólo un americano fue ejecutado por cobardía, pero por lo menos 15.000 alemanes fueron ajusticiados por abandono del deber.

Y ni hablar de los rusos: a pesar de su innegable heroísmo, sólo en la batalla de Stalingrado 12.000 hombres del Ejército Rojo fueron ejecutados como ejemplo para los demás. Los sobrevivientes, con el estímulo de Stalin, perpetraron el mayor acto de violación masiva contra millones de mujeres en Hungría, Austria y Alemania Oriental.

En Occidente, la "buena guerra" se vio empañada por la campaña de bombardeo que redujo las ciudades de Alemania a escombros: 600.000 civiles alemanes murieron a causa de los bombardeos aliados. Aunque había que ganar la guerra, no es fácil mirar hacia atrás con orgullo a las veintenas de miles de mujeres y niños incinerados en Hamburgo o Dresden.

Hubo también compromisos morales. Gran Bretaña no entró en guerra para salvar a los judíos del Holocausto, sino para proteger a Polonia, una meta que Churchill, con el estímulo de Roosevelt, abandonó en Yalta. Aun peor fue la repatriación forzada de prisioneros enviados a la muerte en Rusia y Yugoslavia.

¿Fue una "noble cruzada", una guerra justa, una "buena" guerra? La frase misma es dudosa. No hay buena guerra, pero sí guerras necesarias, y ésta ciertamente lo fue.

10.- Roosevelt Sabía Sobre el Ataque a Pearl Harbor

Compartimos con ustedes testimonios. Ustedes tienen la palabra final.

1.- George Morgenstern:

Es un graduado de la universidad de Chicago que fue capitán en la marina estadounidense en varios combates de guerra y escribió el libro Pearl Harbor: La historia de la guerra secreta. Este libro comienza con la descripción del ataque japonés y dice que un ejercicio de la marina en el año 1932 reveló que Pearl Harbor estaba expuesta al fuego aéreo de los aviones.

Este libro también comenta sobre el testimonio de un ex comandante de la flota del Pacifico, el Almirante J.O. Richardson, quien en 1940 estaba en contra de la decisión de Roosevelt por la cual se movería a la flota desde la costa oeste estadounidenses hacia la vulnerable base de Hawai. Este comandante fue relevado de su tarea por cuatro meses después de su reunión con el Presidente y fue reemplazado por el almirante Kimmel.

Morgentern también argumenta que los americanos podían leer los mensajes cifrados de los orientales, y esto permitió a Washington saber lo que los japoneses tenían en mente, pero más importante aún hasta cuando tolerarían estas en conversaciones diplomáticas sin llegar a ningún acuerdo, y que esto derivaría en un conflicto bélico inmediatamente.

Para el 14 de noviembre de 1941 FDR sabía que se iba a llegar a una guerra si las negociaciones se terminaban y el 19 del mismo mes Tokio advirtió que una ruptura de las negociaciones diplomáticas estaba cerca y le mandó algunas instrucciones a su embajada en la capital norteamericana. El 22 de noviembre Tokio informó que si no se llegaba a un acuerdo con EUA para el día 29, iban a pasar cosas automáticamente.

Este autor también revela que el general Marshall fue forzado a hacer una mala administración con respecto a la base en la isla de Hawai, que EUA había firmado tratados militares secretos con Inglaterra y los Países Bajos en contra de Japón y concluye diciendo que los que conspiraron en contra de Estados Unidos creen que el fin justifica los medios y como fue publicado en un artículo de la revista Life: “si se mira para atrás, Pearl Harbor fue lo mejor que le pudo pasar a Estados Unidos”.

2.- Diario de Stimson

El 25 de noviembre de 1941 el Presidente Roosevelt se reunió con el secretario de estado, Hull, el secretario de la marina, Frank Knox, el secretario de guerra, Stimson, el General Marshall y el Almirante Stak, para discutir sobre las relaciones con los japoneses. FDR comentó que los nipones ya habían lanzado ataques sorpresa en otros conflictos bélicos y que EUA podría estar por ser atacado por ellos. Stimson, el secretario de guerra, escribió en su diario lo que dijo su Presidente en esa reunión.

“La cuestión es que hacer para que Japón se encuentre en una posición ideal para ellos atacar primero pero sin exponer a mucho peligro a nuestros hombres. (...) a pesar del riesgo que esto implica, al dejar a Japón que ataque primero vamos a poder contar con el total consenso de la población para poder dejar en claro quiénes eran los que se estaban metiendo en esto solos.”

3.- Chicago Tribune

Para el 25 aniversario de la tragedia de Pearl Harbor, el diario Chicago Tribune, publicó un artículo un artículo escrito por el Comandante Charles Hiles en el cual se decía que el 3 de diciembre Tokio había pedido información al cónsul en Honolulu, Nagao Kita, acerca de la posición y movimientos de los barcos estadounidenses que estaban en esa base.

Los mensajes del cónsul habían sido interceptados por la inteligencia estadounidenses y Washington sabía que entonces era probable el ataque a Pearl Harbor, pero esta información nunca fue transmitida a los comandantes en la isla. También se comenta que técnicamente EUA ya estaba en guerra con Japón 4 días antes del ataque a Pearl Harbor.

Esto se debe a que en abril de 1941, Estados Unidos, Inglaterra y Holanda habían firmado un pacto por el cual se comprometían militarmente a tomar acciones en contra Japón si estos ubicaban sus fuerzas armadas por sobre el meridiano de 100 grados este y el paralelo de 10 grados norte o por sobre el paralelo de 6 grados norte y el meridiano de Davao-Waigeo, o si agredían a las posesiones Británicas u Holandesas del suroeste del Pacífico.

Este pacto fue conocido como ABCD. El 3 de diciembre de 1941, Holanda informó que los japoneses habían pasado por el área que tenían restringida y que se dirigían a sus territorios en la península Kra y a Tailandia.

4.- John Costello

John Costello es un ex productor de la cadena de televisión BBC, quien se dedicó a revisar la historia de la segunda guerra mundial. En uno de sus libros escribió que “todo indica que un mes antes del ataque a Pearl Harbor, fue Estados Unidos quien decidió romper las discusiones diplomáticas.

El Presidente Roosevelt no solo estaba esperando el momento en que su país entraría en guerra, sino que sabía cuándo esto iba a pasar.” En su libro también cita a un artículo de la oficina británica de asuntos externos: “el presidente Roosevelt y el secretario de estado Hull, sabían exactamente lo que estaban haciendo”

5.- John Toland

John Toland es uno de los más grandes escritores de la historia popular de los últimos años. Es ganador de un premio Pulitzer en 1961 y en 1982 publicó un libro sobre Pearl Harbor llamado Infamy. En este libro comenta que el presidente Roosevelt y sus más cercanos compañeros sabían del ataque a Pearl Harbor desde algunos días antes, pero que les negaron esta información a los comandantes en la isla de Hawai.

También dice que después del ataque japonés, la administración lanzó una campaña para cubrirse mediante la destrucción de evidencia y haciendo que los oficiales Kimmel y Short quedaran como víctimas.

6.- Almirante Layton

Durante el ataque propiciado por los japoneses a la base naval que la marina de los Estados Unidos posee en Hawai, el Almirante Edwin Layton estaba a cargo de la inteligencia de la flota del Pacífico. Al retirarse, decidió escribir sobre lo acontecido ese 7 de diciembre.

Sostiene que a Kimmel no se le brindó la información suficiente desde Washington sobre lo que estaba por ocurrir y confirma que el almirante Richmond Kelly Turner, jefe de la división de planes de guerra, no le entrego la información vital a Kimmel para poder proteger su base.

7.- Gary Dean Best

Garry Dean Best es un profesor de historia de la universidad de Hawai. Él declara que la administración Roosevelt perdió varias oportunidades de llegar a un acuerdo pacífico con Japón. También discute que Hull, es secretario de estado, no sabía nada sobre política exterior y que en New Deal de Roosevelt fue una guerra en contra de los bancos y del mundo de los negocios.

El profesor Best está convencido que: “los eventos del 7 de diciembre de 1941 fueron consecuencia de las actitudes que tuvo Estados Unidos desde el año 1933. El presidente Roosevelt empleó una errada política exterior que terminaron en una prolongada depresión y en la guerra”.

8.- David Irving

El historiador británico David Irving declara en uno de sus libros: “los informes de la inteligencia británica relacionados con Japón del período del otoño de 1941fueron removidos de los archivos y según el ministro de defensa británico, no es de interés nacional que estos fueran revelados al público”.

Irving también declara que desde el mes de septiembre de 1939, los británicos podían leer los códigos de las flotas de la marina japonesa, y que desde mediados de noviembre de 1941, el primer ministro británico sabía que los Estados unidos iba a ser atacado por los japoneses, pero este permitió que sus enemigos ataquen a los norteamericanos para que Estados Unidos entre en guerra.

James Rusbridger, quien trabajaba para el servicio de inteligencia secreta británica, escribió que Inglaterra sabía que la flota japonesa se iría del puerto el 26 de noviembre de 1941 y que los destinos más probables eran las Filipinas, Las colonias holandesas, Singapur o Pearl Harbor. Pero cuando se dieron cuenta que la flota nipona no se dirigía hacia el sur, por eliminación quedaba más que claro que se dirigían hacia Hawai.

Conclusión:

Luego de analizar los hechos ocurridos en la mañana del día 7 de diciembre de 1941, podríamos llegar a la conclusión que el Presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, sabía perfectamente lo que estaba por ocurrir en las islas de Hawai. Podemos llegar a esta conclusión ya que todas las cosas ocurridas los días previos al ataque, pero más precisamente lo acontecido en la madrugada del 7 de diciembre, deja serias dudas sobre su veracidad.

Y si a esto se le suman los testimonios de las varias personas que ahondaron en el tema y revisaron los hechos y archivos una y otra vez, y que declaran que el Presidente Roosevelt conocía lo que estaban planeando los japoneses, queda más que claro que fue todo armado para que los Estados Unidos pueda entrar en la segunda guerra mundial para derrotar a Hitler, pero con una justa razón.












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