viernes, 12 de agosto de 2016

CONFINAMIENTO DE ALEMANES, JAPONESES E ITALIANOS EN CAMPOS DE ‘REUBICACIÓN’ DE ESTADOS UNIDOS (1)

Versión castellana de: Ernesto W. Weigandt

CÓMO CITAR ESTE ENSAYO ACADÉMICO: Instituto para la Investigación del Desplazamiento Forzoso de Poblaciones Germanas. “Confinamiento de germano-estadounidenses, junto con población de ascendencia japonesa e italiana, en campamentos de ‘reubicación’ de Estados Unidos” http://expelledgermans.org/germaninternment.htm (accedido: día - mes - año).

El presente ensayo consiste en un análisis comparativo de las vivencias que experimentaron personas de etnia germana, italiana y japonesa impuestas por el gobierno de Estados Unidos entre 1941 y 1948, en base a un examen de la historiografía existente en la actualidad. Se enfoca especialmente en las muchas contradicciones e interrogantes que surgen en cuanto a la motivación del gobierno para escoger a cierta población a escala como lo hizo, y por qué decidió perseguir en menor grado a personas germanas e italianas que a japonesas.

Amparado en el decreto 9066, emitido después del bombardeo de Pearl Harbor en 1941, el gobierno de los Estados Unidos erradicó de la costa del Pacífico a casi 120.000 residentes de ascendencia japonesa, desplazando a dicha población a más de 27 “centros de reubicación” en más de 30 estados (Toye, 35). Casi setenta por ciento de esas personas eran de ciudadanía estadounidense, naturalizadas o nacidas en el país (DiStasi, 112). Toda esa población, menos unas 7.000 personas –más del noventa por ciento—fueron erradicadas en función de una política que apuntaba al conjunto de la identidad japonesa: se confinó a nacionalistas junto con ex soldados del ejército japonés, hombres de negocios estadounidenses, madres solteras e infantes (Connell, ix). Al mismo tiempo, el FBI orquestó el traslado de 2.264 personas de etnia japonesa desde Colombia, Perú, Chile y Panamá a campamentos de Estados Unidos (Friedman, 2 y ix). 

Simultáneamente, el gobierno de EEUU vigiló, arrestó y confinó por lo menos a 10.905 personas de etnia germana y 288 de ascendencia italiana junto con las japonesas (Krammer, ix). Más de 4.058 personas de etnia germana fueron trasladadas de Sudamérica y confinadas en campos especiales hasta su deportación con destino a Alemania. Las personas en confinamiento estaban aisladas del público estadounidense, bajo custodia, sometidas a reeducación y programas de ‘americanización’ , obligadas a jurar lealtad a Estados Unidos bajo interrogatorio, estando restringido abrumadoramente su derecho a juicio y defensa. En vista de que las personas en confinamiento ostentabaan profesiones diversas, pertenecían a diferentes etapas etarias e incluían a virulentos nacionalistas al mismo tiempo que autodenominados patriotas yanquis, se deduce que el programa de confinamiento apuntaba a residentes por su etnicidad más bien que por cargos criminales que pudiera haber en su contra.

Estos sucesos son bien conocidos, en gran parte, por las personas que estudian la historia de las colectividades asiática, italiana y alemana en EEUU, quienes en general consideran que el confinamiento en campos de concentración constituye un capítulo oscuro en el devenir histórico de EEUU, época en que se suspendió el debido proceso y se puso la mira en colectividades enteras por su identidad étnica. En lo que hay menos acuerdo es por qué el gobierno decidió erradicar a ‘nacionalidades enemigas’ de la manera como lo hizo. Mediante un rastreo de las principales investigaciones actuales sobre la colectividad japonesa, la germana y la italiana, la presente ponencia analiza las diferentes interpretaciones sobre la motivación de la política de confinamientos y por qué se seleccionó a las ‘nacionalidades enemigas’ de la manera como se hizo. 

Debido a que la política de confinamientos afectó a todas las ‘nacionalidades enemigas’, la investigación sobre la colectividad japonesa debe considerarse junto con la indagación sobre la germana y la italiana. La ponencia también analiza algunos interrogantes sin respuesta que inducen a una investigación adicional. El ensayo se divide en las cuatro principales causas de confinamiento que se reconocen en la historiografía: seguridad nacional, racismo, geopolítica en tiempos de guerra y ‘autoctonofilia’ (xenofobia) estadounidense. Cada sección, a su vez, está dividida en apartados relativos a población japonesa, germana e italiana. 

Según la mayoría de eruditos, el confinamiento en campos de concentración no se puede considerar solo como producto de la histeria en tiempos de guerra o un sistema de discriminación racial contra gente japonesa de parte del gobierno ‘blanco’ de EEUU. La raza era solo uno de los factores que motivaron el confinamiento que se impuso en contextos específicos, factor que incluso se dejó de lado cuando el gobierno vislumbró que, al hacerlo, podría cosechar beneficios económicos o políticos para EEUU. Se confinó a personas de todas las razas, no simplemente por su identidad racial, sino porque el gobierno ‘autoctonófilo’ las consideraba prejuiciadas contra EEUU. El programa de confinamiento estaba diseñado para aislar a ‘nacionalidades enemigas’ bajo sospecha, comprobar sus credenciales pro-EEUU, y modelar a la población en confinamiento como ciudadanos auténticamente estadounidenses.

Cuando se comparan los casos de la población germana, italiana y japonesa, quedan en evidencia una serie de contradicciones en la política estadounidense de confinamiento que plantean ciertos interrogantes. En EEUU se erradicó a casi la totalidad de la población de etnia japonesa con ciudadanía o sin ella. Aun cuando muchas personas germanas e italianas contaban con ciudadanía estadounidense, el confinamiento de nacionales de Europa se enfocó en personas extranjeras ilegales. Diversos sectores de erudición alegan que la población japonesa fue víctima de un confinamiento desmedido motivado por el racismo del gobierno ‘blanco’ estadounidense contra las minorías asiáticas. Sin embargo, otros sectores señalan que la amplia mayoría de personas arrestadas para su erradicación fueron ‘blancas’. 

Más del sesenta y cuatro por ciento de las personas desalojadas de sus casas por el FBI después de 1939, bajo amenaza de confinación, provenían de ‘nacionalidades enemigas’ europeas (Gloria Lothrop, “Unwelcome in a Free Land,” in DiStasi, 162). La mayor parte de publicaciones aducen encuestas contemporáneas en las que se indica que el público estadounidense le temía más a personas de ascendencia germana en su medio que a las asiáticas (Krammer, 57). De manera semejante, se arrestó a muchas más personas germanas que japonesas en Latinoamérica, lo que ascendió a la cantidad de 4.058. 

A diferencia de la etnia japonesa, la germana e italiana fueron erradicadas durante época de paz, antes de 1938, mientras que la mayoría de la etnia japonesa no fue un objetivo sino hasta que se declaró la guerra contra Alemania y Japón tres años más tarde. A diferencia de personas japonesas, que fueron liberadas en 1945, la mayoría de gentes alemana en confinamiento no fue liberada hasta tres años después de la guerra. Luego de su liberación, a la mayoría de la etnia japonesa se le permitió integrarse a la sociedad, siendo patrocinada por el gobierno como población ejemplarmente estadounidense. 

En cambio, las personas germanas e italianas fueron confinadas en campos muy diferentes, diseñados para albergar a prisioneros de guerra, conforme a la pertinente Convención de Ginebra. A diferencia de la mayoría de japoneses, las personas germanas e italianas en confinamiento eran consideradas ‘inamericanizables’ , por lo fueron deportadas. Esto se complicó aún más porque la mayoría de la comunidad italiana fue liberada para integrarse a la sociedad estadounidense durante la guerra, en 1942, en el ‘Día de Colón’ . Debido a estas diferencias, en medios historiográficos se considera mayoritariamente que solo el racismo no explica por qué el confinamiento de campos de reclusión se produjo de la manera en que sucedió. 

La gente experta en historia tiene pendiente explicar estas diferencias. ¿Cuál fue la causa de experiencias tan diferentes en el caso de gente japonesa, germana e italiana? ¿Por qué se consideraba ‘americanizable’ a la etnia japonesa mientras que la población ‘blanca’ en los campos de confinamiento era considerada irrevocablemente foránea? Para alcanzar algún grado de respuesta, debemos hacer exégesis de la interpretación que ofrece la erudición histórica contemporánea sobre la función que cumplieron la seguridad nacional, el racismo, la geopolítica en tiempos de guerra y la autoctonofilia estadounidense con respecto a cada grupo étnico.

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