sábado, 17 de diciembre de 2016

MI PADRE, EL BOTICARIO CAPÍTULO I

La familia Firbas, desde el siglo XVI, fundó en varias ciudades de Europa una docena de boticas. Los más prestigiosos científicos de esa época se caracterizaban por entregarle al paciente un producto de acuerdo a sus necesidades específicas y no como ahora, que a todos les recetan lo mismo. Siguiendo esa tradición, mi padre, el Doctor Johann Heinrich se graduó de bioquímico justamente para investigar las diferentes deficiencias y carencias del cuerpo humano.

Luego de casi tres décadas de profundas investigaciones en diferentes universidades de Austria, Hungría, Argentina y Perú logró probar una teoría acerca de la vital importancia que posee la nutrición para el ser humano. Y es cuando, al no seguir educadas costumbres alimenticias y consumir nocivos y dañinos productos comienzan los males. Luego de tantos años llegó a la conclusión que había que tratar a cada paciente de manera personal e independiente, sin hacer comparaciones con otros casos.

Es así que comienza a producir en casa remedios boticarios, pero con profundo conocimiento de diferentes ciencias, como la medicina, la bioquímica, la nutrición, la química, entre otras. Entre sus conclusiones más valiosas fue que si tu cuerpo recibe lo que necesita es muy posible que tus células logren regenerarse y retornar a la normalidad.

Entre sus mayores aciertos fue el Regenerador-R, formulado para regular el metabolismo y las reacciones inmunológicas. Ayuda a combatir numerosos trastornos metabólicos de origen alimentario y hormonal, corrigiendo importantes desviaciones de la inmunidad, que con mucha frecuencia daña nuestro organismo. Sus componentes son esenciales en nuestra fisiología y cuya carencia muy común por la mala alimentación moderna da lugar a muchas enfermedades.

Sus tres elementos mayores son calcio, fósforo y magnesio y ocho oligoelementos. Esta combinación es justamente el tesoro de nuestra fisiología. Vitaminas, como el Complejo B, C, D, A refuerzan la acción de los elementos mencionados en el párrafo anterior. El elevado nivel del NAD/NADP ayuda a las glándulas suprarrenales, evitando el agotamiento provocado por el estrés, gracias a la contribución del cobre, la vitamina C y el magnesio.

El flúor, el zinc y el magnesio aseguran la fijación del calcio en los huesos y dientes, mientras el manganeso ayuda a algunas articulaciones, como las de la cadera. El cromo forma parte del factor de tolerancia a la glucosa, el yodo evita el hipertiroidismo y el selenio es el guardaespaldas de su corazón.

Además está indicado para la diabetes, la hipercolesterolemia, el raquitismo, la osteoporosis, las caries, fracturas, artritis reumatoide, la mala nutrición, la desnutrición y el agotamiento mental y físico. El desarrollo de este producto tardó muchos años, a diferencia de los actuales ‘brujos’ que inventan cualquier cosa y lo meten a un frasco, usted lo paga y ni siquiera sabe qué es lo que está consumiendo.

El trabajo de mi padre fue tan preciso que hablamos de una dosis de cinco gramos, la cual contiene 300 mg de calcio, 80 mg de magnesio, 14 de zinc, 1 de cobre, 1.5 de flúor, 150 ug. de cromo, 200 de molibdeno, 1.5 gramos de boro y mejor no continúo, sino podríamos pasar muchos párrafos más explicándoles su contenido. Lamentablemente, la falsificación, la mala fe, el amor al dinero, la falta de respeto al paciente convierten a empresas en estafadoras, rellenando frascos con chullo para enriquecerse.

Si usted escucha de un Policlínico, de una página Web o de un Facebook que lleve mi apellido no se deje engañar. El único en el mundo capaz de entregarle un medicamento como este fue mi señor padre. Aunque tengo la fórmula para fabricar el mismo producto, buscaré asesoría profesional para entregarle a mis seres queridos y amigos un regalo de la ciencia alemana.



Hans-Peter Firbas

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